


Caridad no es tan solo la
moneda
que cae en mano que pide suplicante,
caridad es
tal vez una palabra
o un silencio elocuente.
Es un
gesto, un beso, una mirada
una flor desprendida de mano
perfumada
que estrecha dulcemente la diestra
del
doliente, que su tristeza arrastra.
Caridad es
bálsamo que llega
cicatrizando heridas
de un alma
lacerada
de un alma que azota la desgacia.
Caridad
es también la frase amable
que estimula y alienta al
descreído,
la mano que se estrecha al desdichado
la
mano que se tiende al ser caído.


