EL RESTO DE MÍ
Y de nuevo vuelvo aquí,
como en un viento que a tus cipreses acaricia,
como los nenúfares a florecer en tus riveras.
Y de nuevo soy para ti, como regresando al útero,
repartiéndome en las profundidades añoradas,
devolviéndome a la tierra.
Y de nuevo estoy contigo,
envolviéndote en mis alas,
y tú, enredándome las piernas.
Y reconozco tu calor,
el calor que de tus pechos mi sangre hierve.
Y descarnan mi rostro tus besos,
y tus besos matan.
Y aquí estoy, dándome la oportunidad de recobrarte,
de recobrarme en despertando ebrio de tus aromas.
Estoy esperando dormir para ya no tener que soñarte,
y espero saber reconocerme en ti, al atravesar tus puertas.
Y vuelvo a ti porque nunca me fui,
mis manos se quedaron aferradas a tus piernas,
mis ojos mirando el río,
en tu cama dejé mi sien izquierda,
y en tu cintura, en tu cintura mis brazos.
En el cielo nocturno flota mi corazón.
En ti lo dejé todo, hasta mi voz,
y sólo el eco de mis pasos partió conmigo y mi sombra,
el resto de mí aún es tuyo.
Daniel J. Mendoza