
Acerca de La cuarta espada de Santiago Roncagliolo
Henry Rivas
http://henryrivassucari.blogspot.com/
Mucho se ha escrito sobre La cuarta espada de Santiago Roncagliolo. La falta de profundidad sobre el tema del terrorismo y de Sendero Luminoso es el tema medular en que se concentran sus detractores.
Quizás la mejor crítica argumentada sea la que Marcel Velásquez publicara en el diario El Comercio al referirse al texto como: Todo el libro debe verse como una introducción, un manual para dummies que huele a wikipedia y que está dirigido, principalmente, a los lectores extranjeros que desconocen absolutamente todo de Sendero y del Perú.
Una herida abierta
Sin embargo, hay todavía muchas interrogantes que este texto suscita y que no han sido resueltas; por ejemplo: las reparaciones hacia los familiares de las víctimas, el juicio a los militares que establecieron la guerra como terrorismo de estado, y la responsabilidad política por unos hechos que no son simplemente excesos como los califica el Comandante General del Ejército Peruano, Edwin Donaires Gotzch; sino una política sistemática de exterminio de la población. Un ejemplo de actualidad es la reciente exhumación realizada en la comunidad de Putis, donde se hallaron restos de aproximadamente 60 campesinos, producto de la matanza ejecutada el 13 de diciembre de 1984.
La cuarta espada nos devolvió a un debate que los peruanos queremos olvidar, sobre el que los diarios publican en letras pequeñas su hallazgos y sus tristezas y sobre el que literatura ha volcado toda su vitalidad.
Mientras en la realidad negamos el pasado como una nueva sociedad consumista que quiere espantar un trauma, la ficción nos devuelve las desventuras y tragedias de una época sangrienta en nuestro país.
El mercenario de la palabra
En La cuarta espada debemos empezar con una clasificación de género literario. Supuestamente es una crónica periodística, pero la forma como ha sido compuesta se asemeja más a la biografía novelada, con esos toques de humor propios del género, al mismo estilo de André Maurois cuando escarbaba las biografías de Shelley o de Byron y apostaba por la ficción en los vacíos históricos.
El otro tema sustantivo es la toma de posición del narradorpersonaje, referido, claro está, al ámbito ideológico. Roncagliolo ensaya e intenta una posición objetiva, la de explotar un tema que le pueda servir para explotar su vena periodística.
Hay un cierto cinismo al referirse a sí mismo como un mercenario de la palabra:
¿Por qué un reportaje sobre Guzmán? Porque vende. O porque yo creo que vende. O porque es lo único que puedo vender. Siempre he sido un mercenario de las palabras.
El narrador personifica el tipo de peruano que caracteriza a su generación y que es descrito excepcionalmente por Alfredo Barnechea en su libro Para salir del neoliberalismo a la nueva social democracia. En ese libro Barnechea describe al peruano joven de esta generación como: oportunista, mediático, apolítico, individualista. En resumen, que solo piensa en sí mismo.
A menudo que transcurre la narración Roncagliolo juega con los dos bandos entrevistados. A los que estén relacionados con Sendero Luminoso les explica que el reportaje que prepara espera la versión de los vencidos, mientras que a los militares les vende la idea de ser protagonistas victoriosos en su crónica.
Una fuente pobre pero útil para desacralizar la narración es la novela En mi noche sin fortuna de Gladis Susana Guzmán. La novela narra la historia de un intelectual burgués que intenta explicar su país a una española; aunque se dé cuenta que él mismo no la comprende. El narrador intenta valerse de este testimonio para llenar el vacío biográfico de la etapa infantil de Abimael Guzmán. Intentando sin lograr, un perfil del Antes del monstruo.
El narrador intenta una utilización moral de esta experiencia, primero aprovechada del tema del terrorismo, le sirve como transcurso a una paradoja sobre su perspectiva y realidad social. Cree que en otras condiciones, en una juventud impulsiva y dotado de esa nueva sensibilidad adoptada por esta especie de fanáticos santos; él quizás habría actuado de una manera violenta.
El descubrimiento de una sensibilidad nueva, lo evidencia, cuando discute violentamente con un amigo en el balneario de Asia. El tema es la comparación de los pobres cubanos que no pueden ir a los mismos sitios que los turistas; y las domésticas peruanas que no pueden asistir con sus patrones a la playa. Es decir, el narrador en cierto momento adopta la ideología senderista, aunque confiese que no entiende la doctrina marxista-leninista-maoísta, porque es un tema para especialistas.
También experimenta una fascinación por los personajes vinculados a Sendero, el aspecto de sus conductas, modales, disciplina, esa mística de ver la vida.
Si el objetivo era una biografía de Abimael Guzmán el libro ha fracasado. Los datos son imprecisos y los vacíos llenados con lo mejor que tiene Roncagliolo: su prosa fresca, rápida, versátil. Para el lector de nuestros días.
Quizás ese sea su mayor éxito. La guerra interna peruana descrita en este libro sitúa a un estado arcaico y conflictivo y a un demente dogmático y ciego. La política para Guzmán está por encima de su táctica operativa. Después de Mariátegui, la reflexión socialista ha sido casi nula, solo dogmática y religiosa; este defecto intelectual peruano niega la posibilidad de un socialismo moderno y autocrítico en el Perú. Guzmán petrifica a Deng Xiao Ping por las reformas estructurales en China, y ridiculiza a Fidel Castro por revisionista y burgués. No alcanza en su perorata absurda a reflexionar sobre Mao como humano y no como Dios.
La cuarta espada, consigue dinamizar un debate social peruano. Las heridas de la guerra la llevamos todos los peruanos, como esos casi 70 000 muertos que nos siguen gritando desde su oscuridad una explicación que jamás podremos darles.