RUBIO/ SIPÁN

Henry César Rivas Sucarihenryrivas2001@yahoo.es   

RUBIO/ SIPÁN

   Abel Rubio Loayza, hace poesía desde que tiene uso de razón, crea versos a partir de lo cotidiano, las lecturas, las vicisitudes de la vida y de todo lo que le rodee. Pocos poetas en nuestra tierra  tiene esa capacidad de orfebre de la palabra, de tenacidad hacia un trabajo que es por pocos leído y lo peor, reconocido. Pero para el poeta esas son cosas secundarias, esos son asuntos que no entorpecen la visión de su trabajo estético. Abel Rubio sigue trabajando hermosos libros como: Estancias de los árboles, El sol enmudecido, El corazón del poeta, Rostro de poesía, entre otros. Ha sido antologado por críticos del Perú y el extranjero, pero el mejor homenaje que se puede hacer a un poeta que camina entre nosotros y que dicta desde hace años cátedra en la Escuela de Literatura de la UNSA es leer su poesía. Desde muestro humilde espacio rendimos un merecido reconocimiento a un gran POETA Y MAESTRO.Los siguientes poemas pertenecen al libro RUBIO/ SIPÁN  SIPÁN 

Señor, somos tu sed

Por esa lluvia que no llega

A fecundar tu reino;

Señor, somos tu hambre

Por ese mar inmenso

Que no llega a tocarte.

Somos tu sangre, señor,

Circulando en tu Huaca Rajada.

 

Y somos tu sueño

Que se convierte en pesadilla

De las manos que suelen profanarte.

 

Pero, señor, tú debes entendernos

Porque nuestra sed no es de agua

Ni de oro;

Nuestra sed, señor, es de estrellas

A las que tú un día encendiste.

    

   HAS VUELTO

 

Todo nos dice que tú has vuelto

a rehacer tu reino.

 

Que tu viaje es un perpetuo devenir

porque contigo empieza todo.

 

Ardiente vino

nace de nuestra sangre:

es tu ebriedad, señor,

sin cuyo vuelo ya no seríamos

estos constructores

de imágenes.

 

VENIMOS DEL MAR

 

Venimos del mar

a retomar tu huella protozoaica

que en tu ceramio

- máscara humana –

nos devuelve a la vida

como un eco.

 

Desde la cálida playa nos presientes

como descendientes de Naylamp

construyendo el territorio de los moche.

  

Somos, oh padre,

aquellos que respiran,

que te vuelven a empañar los labios,

que no cesan de ser tú

detrás de esa máscara,

para que de nuevo inventes el lenguaje

sin el que nosotros ni nadie

-         sólo por no hablar –

ya no seríamos.

  

HOMBRE NUEVO

  

Somos tus sucesores

y a la vez  todo tu ancestro.

Provenimos de Chavín

y fuimos gran Chimú.

a trágico inca representamos,

y ahora mestizos liberados

por tu fuego

proseguimos el camino que es el tuyo,

pues por donde vamos

marcamos nuestras hullas con tu signo,

y de tanto ser tu barro

aspiramos a ser cuerpo celeste

para volver a ser otro hombre.

 

NUESTROS DIOSES

 

Sipán: Casa de la Luna,

con ventanas de ultramar,

llena de ciudades y huacas enterradas;

quien escarba en sus dominios

encuentra huacos,

metales preciosos,

inscripciones;

pero después es devorado

por el ¡ay! del Chaparrí.

En lo hondo de nuestra alma,

al filo del XXI,

nuestros dioses siguen siendo el sol,

el jaguar, el agua, el ciervo y la serpiente.

 

Y una callana tuya

es un pedazo de tu corazón.

 ¡LEVÁNTATE! 

Para aplacar tu muerte

te  confundimos con las voces del ceramio,

con el ala quemante de la lágrima

quebrada en el bronco rostro

de tu poca edad de muerto.

 

Has regresado sólo para decirnos el porqué

Del toque

De las puertas

De tu pueblo;

Y sabemos por ti, oh soberano,

Que la infinitud de tu existencia

Es la sed inagotable

De tu cámara mortuoria.

 

¡Levántate!

     


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