Henry César Rivas Sucari
Henryrivas2001@yahoo.es
http://henryrivassucari.blogspot.com
LA EDUCACIÓN COMO ENGRANAJE SOCIAL
Cuando observamos la problemática de la educación en el Perú, no podemos pensar de manera fragmentaria, el problema de la educación no se resume a una huelga de profesores universitarios que piden lo que les corresponde, ni a unos valientes alumnos que exigen su derecho a estudiar, ni al SUTEP y su arcaica (la mayoría, no todos sus postulados) visión de la problemática, ni a los alumnos desnutridos y brutalizados para siempre por falta de una adecuada alimentación.
Ver la situación por cada caso individual, es como dije antes, fragmentar el problema. Ya Mariátegui en su libro: Temas de educación, nos explicaba que ésta, funciona como un engranaje, participan todos los estamentos, partiendo del gobierno, pero también de instituciones de la sociedad civil. Esta sociedad mediante las reacciones de sus unidades de producción aporta, a veces, de una manera empírica y práctica; soluciones que pueden ser tomadas en cuenta por las políticas de gobierno para mejorar los problemas de una sociedad, que como la nuestra, aqueja además del problema de la educación: problemas de salud, de justicia, de nutrición, de credibilidad en sus instituciones políticas.
Hernando de Soto, en su libro: El otro sendero, explica estas reacciones sociales, en este caso, los económicos y de empresa; su estudio centra el interés en las microempresas y en cómo éstas, tienen que trabajar informal y paralelamente ante un estado ocioso, torpe y que castra la iniciativa y el poder de incrementar el patrimonio, la riqueza y el capital privado.
En el caso de la educación, este funcionamiento se tradujo en los colegios, academias, institutos y universidades privadas que intentan solucionar un problema que se evidencia en las instituciones educativas del estado.
Que estas instituciones sean mejores, solucionen la problemática de la educación o sean la panacea para decir que el estado se libró de su responsabilidad, sería exagerado; pero es indudable que un alumno que egresaba de un colegio nacional o hasta privado, no podía enfrentarse exitosamente ante los prerrequisitos intelectuales y científicos que solicita y requiere una universidad, por más estatal que sea. Así, los colegios preuniversitarios surgieron en todos los rincones del país, incorporaron como novedad: a profesionales o especialistas, o en muchos casos a alumnos universitarios, cuyo nivel en la materia, especialmente en las ciencias formales, era superior al promedio de los profesores licenciados en educación.
Es cierto que en una institución educativa formativa como el colegio, se requieren, además de los conocimientos, otros elementos formativos y de valores, pero el aporte y la dinámica que aportaron estas instituciones , movilizó la competencia entre la floja capa de empresas educativas, agilizó sus procesos y propuestas para lograr algunos objetivos prácticos.
Este mismo fenómeno lo observamos en la proliferación de institutos, algunos de ellos con una reputación alta. Sobre todo con la participación empresarial privada, aunque también otros bastante mediocres, como la cantidad de pedagógicos que se instalaron sin supervisión intelectual adecuada. Los institutos que trabajan con tecnología, en cambio, apreciaron una modernización y crecimiento, además de popularidad por su actualidad y necesidad. La piratería en los programas informáticos hace de nuestro país un prospecto de potencia cibernética que podría explicarnos fácilmente el libro de Hernando de Soto.
La educación siempre será el reflejo de la capacidad que tienen el estado y sus instituciones civiles de mirar al futuro y la manera cómo estas, propongan una inclusión social más benigna próspera y competitiva. Si el gobierno no actúa a la vez que en las reformas educativas, en las reformas de salud, alimentación, seguridad ciudadana entre otros aspectos importantes, jamás logrará que la educación peruana mejore.
No solucionaremos este problema solo con la suba de sueldos, con la reapertura de clases universitarias, o con la capacitación de docentes.
Un alumno desnutrido, que vive en un núcleo social y familiar destrozado , no podrá jamás aprovechar las oportunidades que le brinda una sociedad que intenta salir adelante.
El engranaje señores, mirémosle con paciencia y desde nuestro espacio colaboremos para que las propuestas se sumen y no resten, para que los peruanos, por fin aspiremos a una educación que no sea mentirosa y se transforme en una sociedad más igualitaria y con futuro.