


Henry César Rivas Sucari
EL LADO OSCURO DE ANGEL PILCO
El poeta arequipeño Ángel Pilco Escobedo transcurre su existencia enseñando lenguaje y escribiendo versos, quién sabe en qué piensa cuando mira de reojo lo que trascurre de soslayo a su nariz, pero trata de sacarle un poco de poesía a los rudimentos de una actividad poco favorecida en una país casi analfabeto. Los poetas en el Perú, en nuestra ciudad, Arequipa, son vistos como locos, borrachines y perdedores de antro; pero algunos no quieren entenderse con esa imagen de indigencia y se abrazan a alguna actividad para vivir con una esperanza sobrecogedora, la de que algún día alguien lea sus versos, alguien siquiera le diga: oiga usted, leí su poemario, me gustó mucho, no me gustó nada, oiga ¿cree que escribir estas imbecilidades es hacer poesía?; pero muchos poetas se ven envejecer con la ignorancia y la indiferencia de su sociedad. Leamos un poco de poesía, camaradas, critiquémosla, aplaudámosla; pero no seamos indiferentes, al menos en eso podemos diferenciarnos de los simios.
Así, un día cualquiera en que tenía que trabajar, discutir, administrar, enamorar, sobrevivir, un día cualquiera de profesor preuniversitario, me encontré con Ángel, estaba feliz y rebosante como una abeja, había publicado su primer poemario, un librillo pequeño y plomizo con una pintura surrealista de matices rojos en la parte superior. Había gastado su pequeño tesoro en una edición de mil libros, lo cual ya lo convertía en un optimista superlativo. Conversamos un poco de poesía, de escritores, de mujeres, en fin..., pero había que leer el libro y comentarlo.
Partiendo del mismo título El lado oscuro de la sombra, nos figura una metáfora que pretende concebir su propuesta poética. Los estupendos epígrafes del libro opacan positivamente el poemario mismo: El universo es un laberinto amarrado, y En tus ojos veo dos océanos, de Julio Armando Pilco Álvarez, son versos que proponen muchos significados para pocos significantes. La primera parte del libro: IMÁGENES. Nos ofrece poemas cortos, de versos sencillos: UNO, Mi otra carne/ camina/ a otra vida/ para morir/ mañana/ en otro sueño. . Luego DOS, Las almas / cruzan / los desiertos/ del tiempo/ y buscan/ en sus cuerpos/ el recuerdo. TRES, La muerte/ es la imaginación/ dueña/ de todos los placeres/ y el único sueño/ que existe en el olvido.
Estos tres cortos poemas reflejan el estilo que utiliza el poeta. Palabras sencillas, suaves y con figuras de contenido filosófico, la realidad que se nos presenta es develada por la mano del artista en otra, una nueva, más potente, más elevada, más creadora y que se autoconstruye; su otra carne, el alma, la muerte nos trata de reflejar otros espacios y otros motivos. El lado oscuro de la sombra pretende un acercamiento a esos otros espacios con que juega el poeta: Luz/ espejo derretido/ en la ventana. /Aliento. (...) Lado oscuro de la sombra/ que sabe a gelatina en ayunas.
En el poema El síntoma del día: Me encuentro/ en una esquina/ retrocediendo/ el avance de la muerte/ que agoniza en un poema.
Todo esto es un preludio para explicar su arte poética.
El libro justifica su título, el lado oscuro de la sombra es el lado oscuro de su creador, su otro espacio donde busca ese aire que se extingue y quiere justificar esta existencia plana e insípida.
Ángel seguirá enseñando algo que no comprende y suspirará cada vez que escriba un verso o cuando oiga a su genio hijo jugar con las palabras como él lo ha logrado hacer.
Me encuentro
En una esquina
Retrocediendo
El avance de la muerte
Que agoniza en el poema
Y se disfraza en el volcán
De la esperanza de humo
Con huellas en el aire
Sin retorno a la mirada.
En la sombra amarga
De mis dedos
Encuentro
Mojados los cabellos
De la ausencia
Y retorno al olvido
De mis letras
Que se encuentran
En las manos
Escribiendo
El síntoma del día.
Sólo amo
Cuando escribo
Alzo los brazos
Y extiendo el corazón
Hacia el final de mi voz.
El lenguaje
Me brinda sus extensiones
Y me deja
En los avatares de mi cuarto,
Escribir
Melancolías en el aire.


