Ayer

Ayer pasé por ahí y me encontró tu foto…y me golpeó un recuerdo (o unos cuantos). Tantas veces vamos caminando y vemos las mismas cosas en la misma posición  (y de tanto verlas nos vamos acostumbrando a ellas…tanto que ya se tornan invisibles)
 No, no creas que te había olvidado. Es que … sí, había dejado de pensar en mis memorias para intentar un presente…que de arañar el ahora se quedó colgado de la soga de un puente que se iba desgastando, rompiendo…y me caí…y se fue muriendo lo que fui (pero  no del todo)
  Sé que me mirarías en silencio y con un dejo de decepción si te dijera que mi Fe ha cambiado. Y no es que haya despreciado los valores que me inculcaron, sino que entiendo que somos humanos…aún aquellos vestidos con Sotanas y Hábitos…Y sin embargo, mi Fe (así transformada aunque no desdibujada)…permanece…
  ¿Mi relación con Dios?  Que se yo…a veces levanto la vista y me muerdo los labios por no decirle (como tantas otras veces):  “Entiendo; hoy estás jocoso”; otras, siento sus mimos muy suaves y respiro hondo…y me encantaría que pudieras escucharme y soplarle al oído que aún puedo sonrojarme, que aún puedo sorprenderme, que aún…que aún puedo.
  Y tal vez, sólo tal vez, mi querida amiga (esa que se fue trágicamente cuando éramos dos nenas creyéndonos inmortales y dueñas del mundo), pueda soplarle al otro oído que estoy... lejos…algo diferente (¿crecida?); pero estoy.

  Recién ahora entiendo…que tal vez ella se fue tan pronto porque no necesitó, como yo, el resto de la vida para aprender, olvidar y volver a aprender ciertas cosas. Y ahí viene como metralleta descontrolada otro recuerdo: la voz de la madre de mi amiga diciéndonos que pensaría en ella cuando nosotras, sus amigas, nos enamoráramos; cuando nos graduáramos; cuando fuéramos madres; cuando…tuviéramos la oportunidad de vivir lo que ella no pudo porque alguien tomó demás y manejó…Y estuviste allí, y fuiste mi pilar, como mis padres, que me enseñaron a respetarte y escucharte por tu experiencia, por tus valores, por tu carisma, por haber vivido más que yo…

  Tanto sabías, que nunca reflejaste reproche alguno en tu mirada al ser tratada como tratan hoy a la gente mayor….claro, reconocías tus propias fallas y entendías mejor las ajenas…y yo, que alguna vez he sentido el rencor que no me dejaba tragar mi propia saliva, pienso cuánto me falta, por favor, cuánto me falta…

  ¡¿Sabés cómo te extraño?! Mi cómplice de horas de “filosofía barata” entre mate y mate, mi segunda madre (porque eso fuiste) y quien me dio con su ejemplo la llave para reconocer como explotar lo que llevaba adentro y disfrutar hasta de una taza de café ya frío… (y será… que necesito el resto de mi vida para aprender lo que viví) Mi raíz, mis raíces, donde deposito mi resto “bueno” y mis aciertos (porque un árbol sin raíces se seca, se cae, se muere)
  Ja, ¿ves? Ya me estoy sonrojando…porque aprovecho que ahora te puedo hablar y antes era yo la que te escuchaba horas a morir (y lo disfrutaba, porque tus anécdotas latían). Además necesitaba contarte algo extraño (si, la gente todavía se me pone a hablar por la calle ¿sabés?): una señora me vio la mirada de cansancio (había sido uno de esos días que comenzó demasiado temprano…) y me dijo que aunque ahora no lo entendiera y me costara aceptarlo, disfrutara a pleno, entre otras cosas, de mis hijos porque me iba a encontrar el día menos pensado extrañándolos. Ese mismo día (¿podés creerlo?) una amiga me mandó un e-mail diciéndome lo mismo [cosas como que “ un día te sentás al lado de tu hij@ y te encontrás con un adulto que te manda una frase que te deja seca y que ya no te necesita, y pensás dónde mierda estuve, que no me dí cuenta que crecieron. Que un@ aprende a ser hij@  con la paternidad y que aprendemos a ser padres cuando nos convertimos en abuelos (porque es nuestra última oportunidad de re-editar el afecto”)]
   Me encantaría poder imprimir estas líneas, quemarlas y que el humo se elevara y te llevara lo que dicen …pero sé que no hace falta, porque seguro ya lo sabes…como sabías que le estabas dando la mano a tu muerte cuando te hablé de mis proyectos para ese año y me dijiste que lamentablemente no ibas a estar para verlos realizados (no podía ser de otra manera, porque naciste para saber vivir… y para saber morir)

  Ayer encontré tu foto y edifiqué un puente (pero esta vez, fijate, no era colgante). Si, ayer descubrí tu foto, abuela, y tu recuerdo anidando en mi interior…

 ¿Lo escuchás al Serrat?
De vez en cuando la vida, toma conmigo un café...y se ve tan bonita...de vez en cuando la vida se me brinda en cuero y me regala un sueño tan escurridizo que hay que andarlo de puntillas…de vez en cuando la vida …besa en la boca y nos sentimos en buenas manos…feliz, como un niño que sale de la escuela…De vez en cuando la vida afina con un pincel que nos eriza la piel y nos faltan las palabras…de vez en cuando la vida nos juega una broma y nos despertamos sin saber que pasa…de vez en cuando la vida(J.M.SERRAT)

 



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Escrito por: etelsaga       21/02/08 16:16
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Silvina, un relato precioso donde se refleja la belleza de tu alma y la calidez de tus letras.
Al principio, pensé que era una amiga, pero al final apareció la imagen bella de la abuela. No tuve la experiencia maravillosa de vivir con los abuelos. Dichosa tu, que la tuviste.
Mis felicitaciones nuevamente, me encanta leer lo que escribes.
Escrito por: NoU       20/02/08 22:59
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Siempre como digo... sos el punto donde explota mi reflexión... sé que después de leer un escrito tuyo me dejas tildada mirando una estrella lejana...
Gracias!... me gustó del inicio al final.... en todo momento lo disfruté mucho.... Besos....NoU
Escrito por: Rina       19/02/08 14:45
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Que lindo amiga, cuanto cariño debes haberle tenido a tu abuela...como dices en tu texto, son como una segunda madre, que nos cuidan y protejan a pesar de todo. Algunas veces nos encontramos con cosas que nos traen tantos recuerdos que nos llenamos de nostalgia...en este caso, una foto, pero a pesar de que uno piense que se esta olvidando, esos recuerdos permanecen en nuestro corazon...y ahi estaran siempre.
Besos amiga
Escrito por: guadalupe40       19/02/08 03:47
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Tierno y delicioso! cuanto bien hacés escribiendo, en mi caso, la presencia querida de mis abuelas, fijate a los 60 y ..... todavia me permito el atrevimiento de recordarlas, ycon el fondo musical del Serrat...esta todo dicho, gracias Silvina. Guadalupe
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Silvina Grassi-Meli
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