Sobre los cambios… (Cartas a nadie)

Segunda parte.

 También son necesarios los cambios cuando equivocamos los sentidos. Parar, porque no es el bien lo que estamos haciendo con la actitud que estamos tomando… o cuando en lugar de sanar enfermamos propinándonos un cambio de índole negativo:

 

Para que los cambios se evidencien en las afueras de nuestros muros, deben comenzar en nuestra cabeza: los pensamientos es lo primero que debemos cambiar. Ya antes lo dije.

Cambiar trae consigo sus consecuencias las cuales son el precio a pagar. Procura que al decidirte a cambiar, estas consecuencias, sean favorables para ti y tu entorno. Hazlo buscando una mejora de tu espíritu, atrapando con él  todo lo que te rodea; todo lo que es parte del mundo, y ten siempre presente lo siguiente: no poseemos mundos paralelos a los de los demás hombres, nuestra existencia viene entretejida con la del resto de las personas; en algún punto convergemos con el mundo de alguien mas, armando con ello la cadena de las relaciones: familiares, personales y profesionales. Así que cualquier cambio dado repercutirá en tu ambiente, tu gente y el mundo entero; y ¿por qué no? en el universo, pues todo esta contenido en ti.

El tiempo preciso para el cambio no esta marcado en las hojas del calendario. No se condiciona por la posición de los planetas, la venida de un cometa o el eclipse lunar. Tampoco lo condicionan las altas o bajas mareas. El día preciso para ello es el Hoy, justo en este preciso instante que sientes la necesidad de cambiar aquello que no te deja crecer, ni ser tú mismo. La voz del pueblo siempre ha sido sabia y como dirían en su acostumbrado refranear: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.” Hoy es el verbo que conjuga tu pasado y tu presente. Es en el hoy donde tu mañana cambiara. No esperemos por mañanas que nunca llegan (con el bostezar del sol ya hay uno nuevo para esperar). Tampoco desperdiciemos el presente en la búsquedas de formulas para cambiar el pasado. El ayer es el libro ya escrito, el cual ya no podemos editar; es una vidriera que sólo permite ver y no tocar.

El mañana es ese lienzo en blanco, virgen y sin manchas donde plasmaras tu historia, donde aparecen las consecuencias de lo que hoy decidimos, hacemos o sentimos.

“Hoy puedes transformar tu mañana para ver en tu pasado lo que deseas ver.”


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Rubén E. Vásquez T.
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
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