


La razón mas poderosa que tenemos los hombres para el despertar; es el sueño. Esa quimera que aviva las ansias internas y se manifiesta en la acción de abrir los ojos cada mañana, pero algunas veces, existe algo mas que las ganas de vivir; y su antónimo amanece en la legaña de los ojos: Las ansias de morir.
Vida _si es verdad que estas después de la muerte_: ¿Cómo sé solucionan los problemas acabando contigo? ¿Acaso no es tu culpa, sino una treta del demonio?_ No.
No he podido explicarme mis propias razones a estas dulces ganas de morir, de arrancarme de la boca ese último suspiro que me dice que estoy vivo. De callar al sístole y diástole que mas que latidos; son gemidos, de este corazón podrido que forma parte de mi armadura; la cual no sirve para protegerme sino para joderme, al permitir que sienta el dolor. Ni si quiera he logrado que mis gases; inoportunos como siempre, sean mas que simples expresiones de un extraño a mis pensamientos, al que lamentablemente no puedo manipular.
Mi verdad supero la realidad ¿¡Quien diría que Belda póstuma pasaría a formar parte en la colección de mis vivencias!?
He intentado recrear en mi cerebro; ese ultimo destello de tu pensamiento, esa la peor de las conclusiones que arrojaste, ese; el mas horrible y macabro plan que desarrollaste para solventar un no sé qué, que me carcome el cerebro.


