Ya sé que nunca te importaron mis sentimientos, cosas de la vida y los pendejos que creíamos que el amor puro y sincero siempre es correspondido y eterno... ahora, está tranquila; ya me inyecte mi dosis de medicina llamada REALIDAD. ¡No le pares!, ahora que soy de piedra (casi) recordar todo lo que sentí no mas me da vergüenza... No digas que lamentas no haberme querido, si tienes razón al decir que a nadie se obliga; y, si eso es verdad, entonces no deberías sentirte mal por no haber sentido... ¡tenia razón, a nadie se le obliga, solamente uno es dueño de su destrucción... No te sientas mal por mi... ya eso lo se, además solo es una carta y; OJO estoy hablando de un tiempo pasado, ahora no te puedo querer como antes, no porque no te veo, que es casi suficiente para no intentarlo, sino porque ya no soy el mismo chico de aquella vez, y me pesa, pero la vida, como vos decís no se inyecta, lo que si es que, proporcionalmente inverso a lo que se piensa, se extrae y pierde un poco de ella con cada fracaso que vivimos y cada vez nos va quedando menos y menos belleza. Ya esto de andar divagando entre teorías, relaciones y desencantos, para conseguir una plusvalía de amor, no es mi estilo, ya me canso de creer en la gente, de soñar con los mejores tiempos, con el beneplácito encuentro de la verdad, de la igualdad, de la convivencia estoy cansado, y ya casi acostumbrado a vivir lo que todo el mundo conoce como la realidad. Es, como estar fuera de Matrix y desear volver adentro, donde todo es mas fácil , donde se es un rata y las mujeres te siguen, donde vendes tu patria y muchos te aplauden y llaman héroe, donde los versos son la utopía de un cuento que nadie lee y que sirve de techo a una colmena de hormigas