Por qué creo en el más allá

POR NORMAN VINCENT PEALE

 

Loor thomson de Fleet fue uno

de los mas grandes periodistas de nuestra era .

Llegó a ser propietario de unas 285 publicaciones

en Inglaterra. Escocia, Canadá y USA.

Un día me invitó a comer en el suntuoso comedor

de Times de Londres.

Sentados a esas mesas estaban distinguidos editores

y escritores, así como prominentes hombres de negocio.

La conversación versó en torno de muchos temas:

la situación mundial, las políticas británicas y

Norteamérica, expectativas de mayor prosperidad.

De pronto, interrumpiendo la charla humorística,

Thomson me dijo:

_ Doctor Peale, yo soy un viejo,

y uno de estos días voy a morir

_ en el salón reinó el silencio

_ quiero saber si existe el mas allá

No podía saber si Lord Thomson estaba bromeando;

sin embargo, sentí que la pregunta iba en serio,

y lo abrumaba.

_Lord Thomson  - contesté-

Creo en las promesas de la Biblia 

pero mas allá de lo bíblico están las pruebas

que nos da la inteligencia y el sentido común.

Entonces relaté a la concurrencia

la parábola sobre un feto, acurrucado

bajo el amante corazón de la madre: Supongan

que alguien hablara a ese ser en formación 

y le dijera: No puedes quedarte aquí por mucho tiempo.
Dentro de pocos meses, nacerás, o tal vez consideres
ese acto como una muerte de tu estado actual.
El niño puede objetar tercamente: No quiero
dejársete sitio. Aquí estoy en un medio tibio, me aman
y soy feliz. No quiero ser lo que tú llamas un nacido,
o lo que yo llamo muerto, fuera de aquí.

Pero la criatura nace. Muere respecto de su vida fetal.

¿Y que encuentra?  Siente bajo su cuerpo

brazos fuertes y amorosos. Alza la vista

y ve un bello rostro lleno de ternura: el de su madre.

 Es bien recibido y cuidado y dice: ¡Que tonto fui ¡

¡Es un lugar maravilloso, este al que he venido!  

Luego disfruta de las delicias de la niñez.

Llega la juventud y goza con las emociones

y lo idílico de esta edad. Se casa y conoce

el amor de sus hijos. Pasan los años, con la fortaleza

de la virilidad y la plenitud de la edad madura;

la alegría y la maravilla de vivir son suyas.

 Después se convierte en un anciano. Su andar

se hace lento. Alguien le dice: Vas a morir o,
como lo llamamos nosotros, a nacer fuera de este lugar,
y entra a otro.
Y el quizá proteste: ¡No quiero morir.
Tengo a mis seres queridos. Amo este mundo…
el alba y el atardecer, la luna, la luz de las estrellas.
Me gusta sentir el calor del fuego en el rostro
cuando llega la época de frió, y oír el crujido de la nieve
bajo mis pies, en las noches invernales.
No quiero dejar este mundo. ¡no quiero morir!

Pero al llegarle su hora, muere, ¿Qué sucede entonces?

¿Acaso Dios, El Creador, va a cambiar

de pronto Su Naturaleza? ¿No podemos suponer

que una vez mas ese hombre sentirá que lo reciben

brazos cariñosos, y que nuevamente alzará la mirada

hacia una faz fuerte y hermosa, mas dulce aún que

aquel primer rostro que vio hace tanto tiempo?

¿No exclamará pronto: ¡Vaya! ¡Esto es maravilloso!
Quiero permanecer aquí para siempre?

¿Acaso esto no tiene sentido? – concluí.

Un profundo silencio reinaba en la mesa;

varios de los presentes parecían conmovidos.

Thomson suspiro y asintió: Ciertamente tiene sentido.

Nunca olvidaré esa parábola. Me ha ayudado

a resolver a la interrogante que durante años

me ha obsesionado – de repente cambió su estado de animo.

Me pregun tó: ¿Cree usted que me gustará el más allá?

 – ¡Claro que sí; porque será emocionante!

¿Qué haré allí?

¡Talvez comprar y vender diarios!

Todos los comensales rieron.

Lord Thomson ya ha pasado al más allá.

Y a juzgar por el modo afirmativo

en que este hombre, tan digno de cariño,

respondió al poder de la fe, creo que

Dios debe estar cuidándolo bien.




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Escrito por: avesolitaria       22/05/08 16:42
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Muy interesante tema...Bella exposición la que presentas aquí. Pero es que, matices aparte, no puede ser de otra forma. Creo que sólo vamos cambiando de escenario y de envoltura hasta completar nuestra evolución, pero que nuestro espíritu es inmortal, quizás eterno...
A poco que nos fijemos, nos damos cuenta de que el cuerpo lo necesitamos para vivir aquí, pero que una vez completado este ciclo, ya no nos hace falta y, eso a lo que tanto culto le hemos dado en ocasiones, se extingue para dejar libre al alma.
Cuando escribiste "Es mi madre...", recuerdo que me impresionó lo de "cuerpecito" porque me recordó a la mía poco antes de morir. Había sido una mujer más bien corpulenta...A una madre, los hijos, cuando niños, la vemos grande. Pero había ido como menguando, en tamaño, en facultades..., degenerando su estado físico. Claro ejemplo palpable de que ese cuerpo ya no lo necesitaba donde iba. Pero se la veía comunicar con otros seres...Le costó despedirse pero alguien la esperaba al otro lado.
Escrito por: Almatriste       13/01/08 22:30
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SI HAY ALGO QUE ME GUSTA ES PENSAR EN LO MISMO ...EL MAS ALLA..A VECES ME ENCUENTRO PENSANDO COMO SERA? EXISTIRA? BUENO SOLO ME RESTA ESPERAR.
SALUDOS.
ALMATRISTE
Escrito por: Rina       12/01/08 18:58
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El más alla...un tema super interesante.
Gracias por compartirlo con nosotros
Besos
Páginas: 1

Renanalvarez

Martín Renán Tirado Alvarez
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