Dueto (Lenys y Renanalvarez)
Mientras surquen la inocencia apocalíptica
en la palma de una noble ramera nocturna,
cabalgará salmodiando los insultos infieles
de lúgubres mentes esquizofrenias pasmadas,
pactos que se abruman en la noche plebeya
desempolva en frenesí los pecados de ayer.
Doctrinas en servidumbre y sin juicios
que facultan las feroces imperfecciones,
engullendo la esencia, la substancia misma,
hipótesis de impostura paradójica displicencia.
Ni Dios en su ausencia de anciana excelsitud,
deshoja los infiernos ensangrentado en los ojos
náufragos de solvencia y perdones sitiados
en el corazón albino de los hombres.
Imputaciones abstractas de profunda verdad,
experiencia conmensurada en la ley criminal
de innegable extravío en humanidad absurda,
que gime en su auxilio con súplicas a la deidad.
Desnudo está él, camina como denunciando infeliz
la sentencia de este Dios bucólico que se esconde
en lágrimas plañideras sintetizadas en la amargura
de todo hombre que crece en enfermedad puteada
invitada por las cruces descalzas del Cristo humano.
