Sobre patricio
Yo soy un pobre diablo digno de lastima; también, pero por breves momentos, un prestidigitador sádico y el dueño de una libertad espantosa (una vez me confundieron con un perro que rompía una bolsa de basura); en líneas generales, un imbécil que encuentra gloria en la autohumillación, un cerdo antropófago y un exhibicionista incorregible; en el mejor de los casos, un ignorante venido a menos montado sobre el lomo de la Intolerancia que despliega sus alas envolviendo al mundo. Pero alguien cometió la negligencia, o la temeridad, de dejar al alcance de mi mano un lápiz y una hoja en blanco. Las personas deberían ser más cuidadosas con esas cosas.