eran las dos de la tarde, saliamos con mi papá, él a trabajar, yo con mi hermano a la fiesta de navidad que la empresa organiza para los niños, la mañana había estado tranquila, cristobal ilusionado con la idea de ver al viejo pascuero no paraba de preguntar la hora, yo me sentía muy contenta, estaba ansiosa por ver la cara que pondría el enano al ver sus barcos de pirata; todavía no salíamos de la calle en la que vivimos cuando de la casa de mi tío (que vive muy cerca de la mía) sale corriendo mi primo, ni siquiera nos saludó, cosa bastante rara ya que somos muy cercanos, no me preocupé, quizá no nos vió le dije a papá, no, algo no está bien, me dijo, don bernardo respondí y salí corriendo a la casa; don bernardo es el papá de mi tío y últimamente no estaba muy bien, se había caído varias veces ya que se mareaba seguido, mientras corría pensaba en que seguramente lo encontraría en el suelo, mierda dejé el celular en el auto pensé, seguro hans salió a buscar una ambulancia, todo esto se me ocurrió en los 15 segundos que demoré en llegar hasta la casa, me sentía preparada para cualquier cosa menos para lo que encontré, la tía estaba llorando, pero no me detuve a preguntarle que pasaba, mi corazón ya lo sabía pero mi mente se negaba a aceptarlo sin una prueba concreta, seguí hasta el dormitorio de quien era como un abuelo para mí, un hombre que está en todos mis recuerdos porque es parte de mí vida desde siempre y ahí estaba, acostado en su cama, las manos en el pecho, blanco como nunca ví a nadie antes y sin vida, no pude moverme, el tío harry lloraba a su lado, desesperado, inconsolable pero yo no lo notaba, sólo podía verlo a él, se murió, me dijo, por la mierda, se murió mi papá. no podía creerlo, hay que llamar una ambulancia ahora, no perdamos tiempo atiné a decir, ya lo hicimos!, está muerto hace horas!, no hay nada más que hacer!, el dormitorio estaba lleno de gente y yo sólo ahora lo notaba, pero hay que hacer algo, me negaba a darme por vencida, y volví a mirarlo y a mí mente y a mí corazón no le quedaron dudas, él ya no estaba ahí y comencé a llorar, llegó mí papá, los otros hijos de don bernardo, en cosa de minutos la casa estaba llena de gente, gritos, llanto, dolor, pena; no sabía que hacer, como actuar; cristobal recordé, el enano estaba en la puerta del dormitorio, ya se murió, me preguntó, ahora se va a descansar como el tata?, si amor, ahora va a descansar, a que bueno para que el tata tenga alguien con quien jugar, oye meme, a que hora nos vamos a ver al viejo pascuero?, ahora amor, me sequé la pena que salía por mis ojos y por un rato disfruté de su sonrisa, tratando inútilmente de olvidar que una de las personas que amo ya nunca más iba a estar a mi lado.
don bernardo murió hace una semana y el dolor de su partida tan repentida nos tiene sumidos en una profunda tristeza, hace un año ya había partido mi tata y aunque se que el ahora descansa me cuesta mucho aceptar lo absoluto de estas despedidas.
