Cambiando de tema

Para los que le interese , me gustaría compartir un trabajo sobre fobias y ataques de pánico, un mal actual que aqueja a mucha gente, sumiéndola en un estado de angustia e ignorando de qué se trata leso tan extraño que le está sucediendo. tiene sus años pero sé que a muchos les será útil.

Vínculos familiares del fóbico

     

  1. Introducción
  2. Fobia y familia
  3. Estrés crónico y fobias
  4. Marco teórico
  5. Conclusión personal
  6. Bibliografía

I - INTRODUCCIÓN

DEFINICIÓN

Fobia, según el diccionario, deriva de la palabra griega phobos que significa horror o temor. Este elemento entra en la formación de ciertas voces compuestas (hidrofobia, anglofobia) para indicar repulsión. Es una apasionada o enconada aversión hacia algo, un temor angustioso y obsesionante.

Los episodios fóbicos son aquellos "durante los cuales sobreviene una sensación de terror intenso acompañado de una serie de síntomas físicos que presenta una variedad de un paciente a otro" (1)

Benedikt, psiquiatra austríaco describió por primera vez este cuadro en 1870, habla de la "PATSCHWINDEL" o miedo a las plazas públicas y Wesphal en 1871 le da el nombre de agorafobia (agora: del griego plazas públicas y phobos: escape, o nombre del dios que provoca miedo y pánico)

Psicológicamente fobia hace referencia a aquellas conductas de evitación o huída, de carácter irracional, ante algún objeto o situación que produce un fuerte miedo. Estas conductas deben tener cierta regularidad.

SINTOMATOLOGÍA FÍSICA

Nivel cardiológico: taquicardias

Nivel respiratorio: diseñas o ahogos

Nivel neurológico: vértigo, mareos, visión borrosa, zumbidos en los oídos, oleadas de calor o frío

Nivel muscular: flojedad y hormigueo en brazos y piernas

SINTOMATOLOGÍA PSICOLÓGICA

Sensaciones de despersonalización (sensación de dejar de ser uno mismo)

Sensaciones de desrealización (sentir el mundo irreal como si fuera un sueño)

ALGUNAS CAUSAS DESENCADENANTES

  • Pérdida importante o amenaza de sufrirla
  • Situación sorpresiva y chocante
  • Cambio, a veces forzoso, de residencia
  • Enfermedad prolongada, hospitalización
  • Cuidado de un progenitor muy enfermo durante largo tiempo
  • Realización de un gran esfuerzo en el plano laboral
  • Pasaje de un ciclo vital a otro

(1) Brafman, L " Libro de las fobias"", Ed. Hispano Americana, dic.1998, Argentina, Pág.3

Generalmente la sintomatología se manifiesta después de alguno de estos hechos, aunque muchas veces debamos remontarnos muchos años atrás para rastrear cuál fue el factor desencadenante.

Estos pacientes sufren "miedo al miedo". Temerosos de que los ataques de pánico se repitan, evitan concurrir a lugares públicos, aislándose progresivamente.

Cuando el vértigo sobreviene, los invade una imperiosa

necesidad de huir pero sin meta ni destino, lo que tiene incidencia en todos los aspectos de su vida (familiar, laboral, social)

I I - FOBIA Y FAMILIA

Es innumerable la cantidad de fobias que existe como también difícil determinar las causas que las provocan. Existen muchos interrogantes con respecto a este tema ¿hay características personales que favorecen el desarrollo de esta patología potencial? ¿cómo se relaciona el paciente fóbico con su pareja o familia? ¿cómo afecta al entorno familiar este trastorno de uno de sus miembros? ¿qué conexión existe entre las primeras experiencias infantiles y las fobias?

La hipótesis de este trabajo es que encontramos en el fóbico una necesidad de afecto insatisfecha que se remonta al primer vínculo (protovínculo) y a las experiencias infantiles tempranas. El hecho desencadenante es sólo un episodio que funciona como disparador del síntoma. En la fobia conviven las dos ansiedades básicas: el miedo al ataque y el miedo a la pérdida. Los fóbicos no poseen matrices de aprendizaje adecuadas para enfrentar obstáculos. A través del síntoma huyen, se evaden de una realidad que no pueden soportar.

En general la autodiscriminación a que se somete el fóbico surge de sospechar intenciones ocultas en la mirada de los otros., se siente constantemente observado, con vergüenza, culpa y un gran estado de angustia. Cree ser el único en el mundo a quien esto le sucede y trata de ocultarlo a su entorno más cercano. Por su parte, la familia da opiniones, trata de ayudar, pero inadecuadamente pues apela a lo racional y trata de estimular una visión optimista del problema, generando en el sujeto enojo y resentimiento por sentirse incomprendido.

En los episodios fóbicos, los pacientes sienten un deseo irrefrenable de volver a su hogar, lugar que consideran seguro. Generalmente son hombre y mujeres que ocupan un lugar fuerte dentro de su grupo familiar, son los que tienen más responsabilidades, tanto en su familia de origen como en la que luego forman, repitiendo complejos mecanismos de asunción y adjudicación de roles.

A través de los grupos y sesiones terapéuticas se descubren sensaciones de pánico vividas durante la infancia que fueron reprimidas. Son pacientes con personalidades de base sumamente ansiosas, que establecen, o bien vínculos de extrema dependencia, imposibilitados de estar solos, con estados de profunda angustia, o por el contrario tratan de escapar de ésta siendo omnipotentes y excesivamente independientes.

Según John Bowlby, la respuesta de un individuo a su principal figura afectiva determina en gran medida su sentimiento de seguridad o ansiedad. Una madre sobreprotectora que muestra al niño un mundo lleno de peligros genera, al igual que una madre física o emocionalmente ausente, un estado de inseguridad y ansiedad permanentes. Para este autor la ausencia de "figuras protectoras" hace que el sujeto recurra a la internalización que tiene de ellas, que de no haberse realizado de manera adecuada, tendrá como consecuencia dificultades vinculares. Él dice que los sujetos que han sufrido un temprano abandono, por temor a que éste se repita pueden tornarse hiperadaptables o plantear excesivas demandas que de no ser satisfechas provocan ira y en la mayoría de los casos destruyen el vínculo.

En la historia de los pacientes fóbicos también puede haber una prematura separación de su madre (situaciones de adopción o función materna ejercida por otra persona) que no habría permitido la configuración del primer vínculo: lo que Freud llamó masa de dos y René Spitz díada madre-hijo.

Por ejemplo en una pareja donde la mujer juzga desconsiderado a su marido, éste puede, o bien sentir esta exigencia como ilimitada o captar que se trata de un pedido de afecto. Satisfacerla significaría para él una renuncia a sus propias necesidades. Este estado de insatisfacción de ambos, instala el conflicto, sobreviene la agresividad y determina el alejamiento: en una verdadera profecía autocumplida el fóbico vuelve a ser abandonado.

Si el rol del hombre en la pareja es el de protector y es él quien padece estos síntomas, se produce una inversión de roles que viola el contrato implícito de la pareja.

Este trastorno se da con mayor frecuencia en las mujeres y se maneja como hipótesis que lo que en un hombre podría desencadenar en un infarto, en una mujer se canalizaría en una crisis de pánico, un "infarto emocional".

"Las personas unidas por vínculos amorosos a individuos sensibles al rechazo, necesitan que se las ayude a no dejarse abrumar por las exigencias del compañero ni a intimidarse ante los arrebatos de cólera. Deben aprender a cuidar de ellas mismas sin experimentar sentimientos de culpa, al tiempo que siguen mostrándose sensibles a las carencias de su pareja"(2)

Puede surgir esta enfermedad en un contexto familiar sofocante por causas diversas como: un secreto familiar de gran peso afectivo, dificultades para expresar las emociones, ignorar la importancia de una pérdida, vínculos basados en la enfermedad (familia hipocondríaca).

Según Luigi Onnis, estos grupos familiares presentan las siguientes características:

* Aglutinamiento: confusión de roles y funciones

* Sobreprotección: la enfermedad impide la pelea

* Rigidez: resistencia al cambio

* Evitación del conflicto: baja tolerancia al mismo

PÁNICO Y ANGUSTIA DE SEPARACIÓN

Pánico (del griego) dios Pan, dios pastoril, mitad hombre y mitad macho cabrío que infundía terror a quien lo veía estando en soledad,

"El pánico se produce cuando la(...)no cuidándose ya cada individuo sino de sí mismo, sin atender para nada a los demás. Rotos así los lazos recíprocos surge un miedo inmenso e insensato"(3)

"El dolor es pues la verdadera reacción ante la pérdida del objeto y la angustia la reacción al peligro que tal pérdida trae consigo"(4)

En "Inhibición, síntoma y angustia" Freud enumera las distintas situaciones en que se produce la angustia infantil: cuando el niño está solo, cuando se halla en la oscuridad, cuando encuentra una persona extraña en lugar de la que le es familiar. En síntesis: falta de la persona amada (la madre o la que desempeña ese rol).

Entre los quince y los veinticuatro meses durante la fase de reacercamiento, la conciencia de la separación de su madre produce en el deambulador una intensa ansiedad. Se ha observado que niños de esta edad ante situaciones de miedo reaccionan quedándose inmóviles, comportamiento que también se ve en los sujetos que sufren episodios de pánico.

DUELO PATOLÓGICO

Según el Diccionario del psicoanálisis, el trabajo de duelo es "un proceso intrapsíquico, consecutivo a la pérdida de un objeto de fijación, y por medio del cual un sujeto logra desprenderse progresivamente de dicho objeto"(5).

Cuando se sufre una pérdida, en la primera etapa se produce una fase de hiperactividad motriz y mental, cuyo fin es encontrar a la persona perdida. El impulso hacia el reencuentro es inconsciente, va más allá de lo racional porque se sigue buscando lo perdido aunque se sepa que es inútil. Luego sobreviene un período de frustración, una fase de resignación por la pérdida y una reestructuración o reorientación afectiva. Este no es un proceso lineal, sino que cuando el esfuerzo por reestablecer el vínculo no tiene éxito, tarde o temprano se debilita, aunque por lo general no cesa. Cuando hay una fijación en la primera fase el duelo es crónico.

Según Bowlby, a intervalos cada vez más prolongados se renueva el esfuerzo por reestablecer el vínculo: las punzadas de aflicción y quizás la imperiosa necesidad de buscar vuelven a experimentarse entonces. Esto significa que la conducta de apego permanece constantemente alistada y que, en determinadas condiciones, se reactiva.

Freud se refiere a ciertos procesos en los cuales se produce una identificación de cierta parte del yo del sujeto con la persona perdida. La ambivalencia que siente el sujeto lo lleva a una pérdida de la autoestima, porque ha internalizado los reproches. Describe su yo "como indigno de toda estimación, incapaz de rendimiento valiosos alguno y moralmente condenable. Se dirige amargos reproches, se insulta y espera la repulsa y el castigo (...) compadece a los suyos por ligarse a una persona tan miserable"(6)

SÍNDROME DEPRESIVO Y SÍNDROME FÓBICO

Similitudes

Se pueden encontrar similitudes entre el síndrome depresivo y el síndrome fóbico, a saber:

  • Forma de interacción vincular y rol ocupado como depositario de exigencias o como caja de resonancia de la angustia de los miembros de la familia de origen.
  • Facilidad para establecer relaciones dependientes.
  • Trastornos del sueño y de alimentación.
  • Hostilidad reprimida que se vuelca sobre sí mismos.
  • Reacción ante situaciones de pérdida.
  • Fantasías de suicidio

Pueden haber diferentes pautas de conducta en una familia con un hijo fóbico: los padres pueden sentirse tiranizados por las demandas constantes del sujeto y por su conducta agresiva cuando éstas no son satisfechas.

Con respecto a los tratamientos hay muchas teorías, desde las prácticas conductistas que buscan producir un cambio sin investigar las razones, hasta el abordaje psicoanalítico que busca ahondar en la raíz profunda del síntoma.

Considero que los grupos de fóbicos, así como otros grupos de autoayuda son importantísimos, el encontrarse con gente que sufre la misma problemática tranquiliza al paciente que siente que no es el único que está atravesando esta dificultad.

ESTRÉS CRÓNICO Y FOBIAS

Numerosas teorías, referencias bibliográficas, experiencias clínicas y de experimentación sugieren que el estrés crónico es campo predisponente para la aparición de diferentes trastornos mentales.

Aunque el ser humano nace desconociendo el miedo, cuenta con las estructuras cerebrales y los componentes genéticos necesarios para su percepción e interpretación. El miedo es una emoción decisiva para la supervivencia pero puede convertirse en una sensación dramática y angustiante deviniendo en una fobia.

Las pulsiones de autoconservación permiten responder a las necesidades básicas para mantener la vida, pero serán necesarios aprendizajes y funciones para que el sistema nervioso reciba señales del medio interno o del medio ambiente y las procese. Es con nuestra carga hereditaria, con la congénita, con las consecuencias de cómo fuimos recibidos y a partir de la formación de nuestros primeros vínculos que "negociamos" nuestra existencia con nosotros mismos, con nuestros contemporáneos y con todo lo que desde el afuera nos rodea, a fin de mantener lo que Claude Bernard llamó "la constancia de las condiciones vitales en el medio interno", lo que Walter Cannon denominó "homeostasis".

El miedo, ese sentimiento de inquietud causado por un peligro, tiene cierta adecuación a la realidad pues sirve para advertirlo, se fija en el sistema nervioso central. El niño, a través del contacto con los adultos con los que establece sus primeros vínculos significativos, irá obteniendo señales que constituirán una amplia gama: desde los miedos necesarios para su protección hasta los que serán nocivos y provocarán comportamientos que lo limiten. Pero si algunos de esos adultos son personas muy aprehensivas, los mensajes le provocarán un estado de alerta casi permanente.

Si durante el transcurso de la infancia, en la que se completa el desarrollo del sistema nervioso y se establece la integración del aparato psíquico, el niño vive reiteradas experiencias estresantes provocadas por el miedo, se producirá una adaptación negativa con efectos colaterales adversos sobre la función neuronal y la conducta, que podría desencadenar en el futuro padecimiento de fobias.

En el bagaje inconsciente de este niño conocedor de la ansiedad y la angustia, quedarán señales indelebles de estos datos emocionales, haciéndolo un ser excesivamente temeroso e inseguro. Del estrés agudo pasará poco a poco a la espera en tensión, pero la acción será inhibida, llegando incluso a no permitirle una reacción ante una verdadera situación de peligro. El trastorno fóbico se considera una de las patologías del estrés sostenido o crónico. Emergente de una estructura familiar determinada, con vínculos establecidos de manera particular, la posible consecuencia será:

Estrés crónico >> miedo >> fobia

La formación de síntomas fóbicos tiene su origen en un trabajo psíquico que se ejerce con el fin de liberar esa angustia, en este caso por %



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Lili Frezza
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