No sorprende el encontrar en estos dias de lo que algunos teoricos han dado en llamar "modernidad desbordada" un uso igualmente desbordado de la posibilidad de escribir. Sobreabundan los blogs, los miles y miles de espacios en los que cualquier persona puede publicar sus escritos sin ningun filtro, sin ningun parametro que les pueda parar. Diriamos que en estos dias cualquiera es escritor, cualquiera es fotografo, cualquiera es cualquier cosa, todo a la vez, es decir nada.
Nadie, no obstante este atropellante empirismo y arrojada ignorancia, acepta la crítica. Criticar es herir de muerte el orgullo de estos nuevos escritores de internet que se creen más alla del bien y del mal sin razón alguna, sin saber ni siquiera que es el bien y el mal ni quien diablos se inventó esa frase: suena bien y eso es todo.
Y la critica que merecen muchos, por ello mismo seguramente, no podrá ser otra que la más cínica y burlona carcajada. Es algo incontenible. Visito a diario páginas y páginas de escritores que me hacen perder mi tiempo enormemente. Definitivamente la web es tambien un gran productor de basura.
La necesidad de una critica constante, agria, eficaz es eminente. Una crítica siempre alerta, que trate de contener el desborde de esta modernidad postergada, escamoteada, huida, una crítica que sea capaz de ver los nuevos caminos que se abren, cerrando tantos otros equivocados, perdidos, que no llevan ningun sentido trascendental. Una crítica que vaya mucho más allá de decir lo bueno, lo bonito, lo feo, lo malo y que se dirija a las estructuras ideológicas que subyacen a tantos textos, a tantas personas engañadas, viviendo un mundo de ilusiones.
Una critica que denuncie la caida de los metarrelatos, de esos grandes temas que siempre serán una huida: dios, el amor, la familia. Una crítica moderna y de la modernidad que someta todo al juicio de la razón, la duda. y entonces que esos verdaderos escritores emerjan y se dediquen a lo suyo aquellos que llenan el espacio (ciber) de pesada basura. Pues solo al pasar la prueba del fuego el oro se convierte en tal.
