"Han aumentado las oportunidades para que la mujer sea infiel. La igualdad femenina se traduce también en eso. Al interactuar más con el sexo opuesto -por el trabajo, el estudio o su desenvolvimiento social- hay más opciones", advierte el médico psiquiatra Jaime Jiménez.
Si finge los orgasmos, ¿por qué no podría jurar, con naturalidad y dulzura, que ni loca te pondría los cuernos? Lo dice un despechado, un tipo que sufrió el engaño y que ahora, previa terapia, ya puede hablar del asunto. Si bien es cierto que ellas mienten, también es cierto que nosotros somos expertos en negar la verdad. ¿Cuántas veces has dicho estas frases, pese a que ninguna te consta?
-Mi mujer es una chica de su casa.
-A mí nadie me ha engañado y nadie lo hará.
-Nadie le ha hecho el amor como yo.
-Es tan fiel que solo chatea conmigo.
-En todas partes tiene mi foto. Soy su Dios.
-Ha salido con su mamá.
Las mujeres exhiben sus cuernos con elegancia, resignadas a aceptar que un maldito desliz lo tiene cualquiera. Están histéricas, dolidas, decepcionadas, pero hablan, y esperan algún consuelo. A veces perdonan. Los hombres, en cambio, prefieren pensar que todo fue un mal sueño. Nunca olvidaré la devastada cara de mi tío cuando su novia (Paty se llamaba) le sacó la vuelta con su ex esposo. Todos en casa se enteraron gracias al oportuno chisme de nuestra empleada. El silencio y la pena sellaron nuestros labios. "Pobre", murmurábamos. Mi tío afrontó la ruptura con una mentira: no nos llevábamos bien, teníamos caminos distintos, era mejor que cada uno se desarrollara profesionalmente, y bla, bla, bla. Casi llegamos a creerle. Era mejor hacernos la idea de que el hombre no estaba sufriendo. Hasta que una noche mi abuelo le gritó ¡Cachudo! y la cruel verdad quedó en evidencia.
En esa época yo prometí que nunca sería infiel. No cumplí, pero me declaro enemigo(a) de la infidelidad, cuando soy fiel e, incluso, cuando no lo soy. (Disculpen el cinismo).
Los hombres engañados somos una sociedad secreta, dispuesta a desenmascarar a todas aquellas que se encargaron de destrozarnos la vida, que se burlaron de nuestra fidelidad, que compartieron sus labios con otro(s), que buscaron en otros brazos lo que supuestamente les faltaba. No tenemos una mini-Uzi entre manos (nos solidarizamos con el Día de la No Violencia contra la Mujer, pero cuándo inventarán el Día de la No Violencia contra el Hombre) pues ya hemos descargado toda la ira en nuestra almohada. Solo queremos que otros machazos se salven de esta afrenta.
MANUAL PARA DETECTAR A UNA INFIEL:
-Luego de mucho tiempo, entre la calma y el aburrimiento, ahora la notarás demasiado risueña. No sabes la razón y ella tampoco sabe explicar el porqué, pero es una lady feliz.
-La relación está en muere. Y mientras tú le das vuelta al asunto, pensando en cómo salir de la crisis, ella está en otra película, indiferente, ausente, ida.
-Antes, su mundo eras tú. Ahora tiene reuniones con esas amigas del colegio que no se ha tomado la molestia de presentarte, asiste a almuerzos con tías y primas que jamás conociste, y menciona a su mamá para todo: su mamá quiere que vayan de compras, su mamá la ha llamado para tomarse un café, su mamá quiere ir al tragamonedas. Encima le llueven baby showers y despedidas de soltera.
Siempre trabajó ocho horas y, como no le pagaban horas extras, solía salir muy puntualmente. Allí estabas tú en la esquina de la chamba esperándola. Ahora te llama y te dice que saldrá tarde. De lunes a viernes no tiene horario. ¡Y NO RENIEGA!
-Antes te llamaba todo el tiempo al celular, te abrumaba de mensajes de texto y te tenía loco en el chat con íconos amorosos. Hoy parece que se ha olvidado tu número (no tengo tiempo, amor; estoy full), no te manda mensajes (las promociones no son como las de antes) y no la ves en el chat (lo han prohibido en el trabajo). Yo creo, simplemente, que estás como NO ADMITIDO o te ha ELIMINADO.
Cuando la llamas, puede que no conteste o que responda con monosílabos. Excusas: No escuché el celu, estaba en vibrador, me paré y lo dejé en el escritorio, estaba en mi bolsillo, en función silencio. ¡Este celular ya no sirve, amor!
-Si antes lucía guapa, ahora lucirá guapísima.
-Las ganas se esfumaron. Te dirá que tiene dolor de cabeza, que esta noche NO, y la otra tampoco.
-El sexo será medido y diferente. Quizás estrene una insospechada pose, un movimiento que jamás le conociste, quizás tenga los ojos demasiado cerrados, quizás dirá palabritas que tú nunca habías escuchado, quizás te dará la espalda después del amor, quizás se quedará pensativa y sonriente.
Y he aquí lo peor. Una noche, en medio de la cena que te inventaste por el N aniversario, le preguntarás: ¿ME AMAS? Ella dirá: TE QUIERO. Y tu insistirás, sordísimo: ¿CUÁNTO ME AMAS? Ella dirá: TE QUIERO MUCHÍSIMO. Recién al final de la cena habrás caído en la cuenta de lo que le costó decir TE AMO y que NO lo dijo. Entonces preguntarás: ¿ME AMAS O ME QUIERES? Ella dirá: TE AMO Y TE QUIERO. Insistirás: PERO ME AMAS. Ella replicará: YA PARA. Y ahora sí exigirás una explicación. Ella dará vueltas sobre lo absurdo que es preguntar eso y tu sentirás -¡ojalá lo sientas!- que algo está mal.
-En algún momento te dirá que eres más que su pareja. Te dirá que el amor se ha convertido en algo más fuerte. Te dirá que no puede vivir sin ti, que eres lo mejor que le ha pasado, que con nadie se sentirá más cómoda. De pronto, si eres un tipo insistente, preguntarás: ¿ME AMAS? Bajará la mirada, te tomará las manos, te abrazará y no querrá que roces sus labios. Te has convertido en su PAPÁ.
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He vuelto a mi papel de mujer -engañada, para estar a la par- y solo debo agregar (mini-Uzi en mano) que hay personitas a las que debemos enterrar imaginariamente. Uno de los secretos para olvidar es despertar cada mañana diciendo que la (el) mentirosa(o) es lo peor que nos ha pasado en la vida. Toma 10 minutos de tu mañana para insultarlo(a), para recordar cada uno de sus cuentos, para decirle que jamás caerás en su trampa, para recordarle que ya no te la vuelve a hacer. Nunca más.