¡Soñaste, que!!!
Que
conceptuabas, delirando cosas bellas
acrecientemente ambicionabas
adorar, y remontarte
sobre esos sueños desflorados.
Hubo suspiros de dolencia
y llanto resentido
todo se tornó lánguido, mustio, lóbrego
y no tuviste, por ahora más, un ningún sueño.
Pero un día
pudiste ver toda una preciosa fluorescencia
resplandeciendo en torno a tu corazón de mujer soñando.
Reviviendo alientos
recobrando sueños
por esa luz, divina y excelente
que es la magia del amor maravillada.-
Querrién © Venezuela Mayo 2.008