


Entonces,Paul recordó que,en aquel invierno durísimo de hacía dieciocho años,cuando pegaba carteles en las estaciones del ferrocarril de París,el azar puso en sus manos un librito que encontró,olvidado o arrojado allí por su dueño,en una silla n cafeín contiguo a la Gare de I´Est donde se sentaba a tomar un ajenjo al término de la jornada.Su autor era un turco,el artísta,filósofo y teólogo Mani Velibi-Zumbul-zadi, que en ese ensayo había trenzado sus tres vocaciones.El color,según él,expresaba algo más recóndito y subjetivo que el mundo natural.Era manifestación de la sencibilidad,las creencias y las fantasías humanas.En la valoración y el uso de los colores se volcaba la espiritualidad de una época,los ángeles y demónios de las personas.Por eso,los artistas no debían sentirse esclavizados por el mimetismo pictórico frente al mundo natural:bosque verde,cielo azul,mar gris,nube blanca.Su obligación era usar los colores de acuerdo a urgencias íntimas o al simple capricho personal:sol negro,luna solar,caballo azul,olas esmeraldas,nubes verdes.Mani Velibi-Zadi decía tambien- que oportona ahora esa enseñasza,Koke-que los artistas,para preservar su autenticidad debían prescindir de modelos y pintar fiándose exclusivamente de su memoria.Así su arte materialiuzaría mejor sus verdades secretas.
(tomado del cap. xx-El hechicero de Hiva Oa)
Este libro es maravilloso ,lo recomiendo para los que aún no lo han leído, es la historia de dos vidas, la de Flora Trístan y la de Paul Gauguin,abuela y nieto.


