El Castaño no sabe

Amado Nervo

 

El castaño no sabe que se llama castaño,

más al aproximarse la madurez del año

nos da su noble fruto de perfume otoñal;

y Canopo no sabe que Canopo se llama;

pero su orbe coloso nos envía su llama;

y es de los universos el eje sideral.

 

Nadie mira la rosa que nació en el desierto;

más ella, ufana, erguida, muestra el caliz abierto,

cual si mandara un ósculo perenne a la extensión.

Nadie sembró la espiga del borde del camino,

Ni nadie la recoge; más ella con divino

silencio, dará granos al hambriento gorrión.

 

¡Cuántos versos!; oh cuántos, pensé que nunca he escrito,

llenos de ansia celeste y de amor infinito,

que carecen de nombre, que ninguno leerá;

pero que, como el árbol, la espiga, el sol, la rosa

cumplieron ya, prestando su expresión armoniosa

a la inefable esencia, que es, ha sido y será.



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Escrito por: elomegalee       07/07/08 20:34
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MUy bueno éste poema que compartes con nosotros, gracias, por recordarnos a un excelente poeta.
Escrito por: Nachito       03/07/08 19:27
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Un excelente poema de Nervo, una realidad tan universal...cuantos actos hemos realizado que de alguna forma pueden haberle servido a alguien, como un pequeño granito arena y ni siquiera nos dimos cuenta...cuantas palabras nos han tocado en el alma y nos han hecho reflexionar, y hasta cierto modo cambiar...cuantos versos han quedado en la memoria, o en el intento, o en una lagrima...o en un papel tirado o guardado como testigo mudo de una historia...un poema que es todo un pensamiento y que aun me deja pensando...

gracias por compartirlo Fernanda...

Besos,

Ignacio
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ferruz

Fernanda
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