


Durante muchos años se han
agregado virtudes especiales a algunas plantas y bebidas llamándolas
afrodisíacas, porque se cree que ayudan a la potenciación de la líbido; unido a
esto, rituales donde la magia hace su esplendor: El vino que provoca los
sentidos llevando a los enamorados a confesar su amor.
El término afrodisíaco se dice
que proviene del nombre de Afrodita quien era la diosa del amor, de la
fecundidad, la lujuria, la belleza, aunque hay concepciones diferentes a esta.
Por algo diría
en 1850, el escritor americano Fanny Fern la siguiente frase: "El camino hacia el corazón de un
hombre es a través de su estómago".
Existen plantas que
producen ciertos estados ex-citatorios en los seres humanos que logra
desinhibirles totalmente y alimentos que
tienen su parecido con los órganos sexuales femeninos y masculinos, de ahí se
deriva que con sólo mirar detenidamente algunos de ellos, la imaginación los
correlacione con un falo o con una vagina y que se les de el título de
afrodisíacos: el melocotón que está asociado por su forma
redonda con los senos de la mujer, o con el pompis de un hombre bien redondito.
Así muchos productos
marinos y algunas frutas redondas, se asimilan a las partes íntimas de la
mujer, como algunos vegetales a los del hombre. Las fresas rojas comparadas con
los labios de una mujer.
La idea de lo afrodisíaco
se ha venido trasmitiendo de cultura en cultura y ha llevado a muchos
ingredientes culinarios a colocarse en el renglón de los llamados afrodisíacos:
el anís estrellado para las bebidas y
comidas, la canela que generalmente se utiliza en los postres, el cardamomo que
es utilizado para muchos adobos, clavos tanto para los postres y para las
carnes rojas, jengibre que estimula la circulación, el ajo sagrado, medicinal y reconstituyente. La pimienta se dice que produce calor y
sensación de voluptuosidad al cuerpo.
La miel que es rápidamente absorbida por
el corriente sanguíneo, las ostras que generalmente deben comerse crudas por su
alto valor nutritivo, y todos los pescados de mar, el chontaduro, el borojó, a
los cuales se les ha atribuido poderes para el apasionamiento y la
reproducción.
El maracuyá que se le llama la fruta
de la pasión y no se debe a que tenga poderes afrodisíacos, se la bautizó de
esta manera, porque los colonizadores cuando llegaron a América, encontraron
que la flor tiene la forma de la corona de Cristo y sus ramas son llenas de
espinas; sin embargo, en su corazón se encuentra la acidez o el dulce en sus
gránulos.
La ciencia sólo reconoce afrodisíacos en algunos productos
químicos desechando poderes especiales y concluyendo que no hay mayor seducción
que la que nace de la sugestión. Si nuestra mente es capaz de llenarse de
sensualidad, ella también logra su efecto contrario con algunas actitudes de
las personas a la hora de expresar su amor, no hay nada más antiafrodisíaco que
una mujer con rulos o con su cara llena de
crema, rezar el rosario, vestir una camisa de dormir que cubra todo su cuerpo,
apartando los pensamientos sensuales de un hombre. Y para las mujeres un hombre
con las manos frías, o con calcetines a la rodilla; de igual manera, los malos
olores enfrían los sentimientos.
Dentro de la gastronomía existen ciertas palabras que tienen doble imaginación: Pizquita, un tantico, toque, miel, piel de durazno, encender el fuego, bañar, aderezar, abocado, a fuego lento, una puntica, mover, menear, caramelizar, merengue, comerte a besos, maridaje y la palabra gourmet sinónimo de elegancia y perfección. Viene a colación un dicho muy preciso que une a la cocina con la cama: "el que no goza de la mesa, no goza de la cama".
Ethel, mayo, 2009


