Ser madre
Hoy supe que sería distinto, me refiero al día, hoy me levante más temprano que de costumbre con una extraña sensación de hambre, la cual no pudo ser saciada por las empanadas de queso que compro casi a diario en el negocio de la señora que atiende mal.
Creo que todo comenzó en mi sueño, estuve con ella, la besé y la perdoné igual que hace un par de días, también le pedí perdón y le dije que la amaba, que había sido un egoísta y que solo, quien a sido madre puede entender sus actitudes, y yo solo he sido padre y claramente eso no es lo mismo.
Salí de mi casa y camine sin mucho animo hacía mi trabajo, extrañamente me acompañaba mi amigo Nibaldo, quien sin muchos cuestionamientos decidió llegar nuevamente tarde al suyo.
Todo lo que se me iba presentando era distinto, pague el metro con boletos escolares, pase a dejar las llaves que me traje por error al departamento de mi hija y no las utilicé para entrar y registrar la casa buscando pruebas de algo que ya sé de sobra.
En mi oficina, mi jefe estuvo solo un rato y me dejó a solas.
Mi primer cliente, una mujer de brasil, muy simpática y amable, la conversación con ella duró no mas de 20 minutos y yo hubiese podido estar mucho mas tiempo sin molestarme.
Luego me senté en mi escritorio, me apresuré a poner la música de Nano Stern, que ayer había bajado de Ares, revisé mis correos, y me tropecé con una columna de Cristián Warnken que casi me hizo llorar. Entonces comencé a comprender.
Hoy es un día distinto, una especie de amanecer, al parecer hoy comienza mi retorno hacia el pasado y las cosas simples que creía pérdidas.
Hoy pedí perdón y me perdoné a mi mismo, reconocí mis errores y fue valiente para decir que no soy nadie para juzgar la vida de alguien que a pesar de las diferencias, me dio el regalo más hermoso que pudiera imaginarse.
Al medio día decidí caminar hasta la plaza Brasil, cerrar allí mis ojos y recordar el momento en el que del vientre de la que era mi compañera, vi nacer todo un universo, una vida nueva, un maravilloso ser que me ilumina y me da fuerzas cada día.
Hoy comprendo que si la felicidad existe debe parecerse mucho a esta sensación de paz y armonía que me saluda y se queda conmigo, hoy comprendí que el perdonarse a uno mismo, es un ejercicio lleno satisfacciones y recompensas y hoy entendí que si eres hombre, debes contemplar a la mujer que tienes a tu lado y en silencio darle las gracias por el dolor y el sacrificio que significa ser madre.
Todo comenzó con un sueño y a decir verdad todas las cosas en mi vida parten de la misma forma.
