


Fueron las letras testigo
de esta naciente amistad,
tu como prodigio
naces de la nobleza y la humildad.
Pocos saben de ti,
lo que hoy entre palabras puedo ver,
y le doy gracias a Dios por que te conocí,
porque ahora en esta pantalla
tanto de ti puedo leer.
Es tu sonrisa inocente,
tu gesto siempre cordial,
una invitación reincidente
los creadores de esta amistad.
Sigue luchando, querida Fer,
Que aquí hay un hombro amiga,
para que hagas siempre,
lo que quieras hacer.


