


Uno de esos amores adolecentes, de los que no se toman en cuenta por que se cre que son lo suficientemente inmaduros para ser verdaderos y que por la pureza de lo nuevo siempre son los mas intensos.
Las palabras se desvanecen cuando quiero hablarte.
Esque siempre me entusiasmo de mas... y cuando mi entusiasmo no me deja hablar, me siento muy tonta, todo lo digo alreves y eso no encaja con mi personalidad de fria y calculadora, tajante y serena. Y entonces respiro, vualvo a ser la de antes y continuo hablando contigo...
Busco como recordarme mi realidad contigo. Y no debo bajar la guardia por presiosa que sea tu mirada.


