Sobre almend
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El tema que he elegido para empezar mis publicaciones es la llegada de la cultura europea a América.
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Quiero empezar sin embargo con un comentario personal referente a la sociedad, tal y como la conocemos, en su conjunto.
No creo en príncipes y princesas de cuentos de hadas, que distraen la visión del ser humano de su genuina naturaleza y la pervierten de idealismo absurdo, creando referentes totalmente alejados de la realidad, monstruos de intachable perfección que, llegada la hora de confrontarla con la realidad de asfalto y polución, se precipitan hacia el abismo de una realidad vulgar, prosaica, maloliente, escatológica, muy lejana a la fábula que nos metió en la cabeza un sistema guiñolesco, falaz e impostor.
Lo siento por los miles de princesitas adolescentes que andan por allí, aún con sus alas de celofán del jardín de niños.
Y no es que el mundo sea una maldita máquina de engullir sueños y esperanzas, no. Bueno... La verdad no del todo. Hay también quienes aún ayudan desinteresadamente a su prójimo y tratan de vivir en paz con su conciencia.
Ni la bondad ni la maldad son prerrogativa de nadie, sea de éste lado del Atlántico o del otro. Es la actitud vital la diferencia; aquello que se llama hoy en día cosmovisión de la vida y tiene que ver con tolerancia, solidaridad, amor al prójimo y otro sinnúmero de palabras alejadas del cuento de hadas falaz e impostor al estilo H O L L Y W O O D grabado en los estudios Disney.
¡Cómo quisiera yo que el mundo fuera un cuento de hadas! Aunque sea para estropearlo un poco con mi propia miseria...
Hay textos que me dan vueltas la cabeza y aún no los he escrito. Pero otros están listos y seguiré publicando los restantes hasta concluir el tema. Confío en que, tal como lo he sentido yo, cada relato sea causa de reflexión y de disfrute del ejercicio de leer y escribir.
Cordiales saludos,
Luis Alberto Mendieta