Querido hermano:
Me siento a escribirite estas líneas para decirte todo aquello que me gustaría que comprendas cuando crezcas y sepas leer y, entender lo que te digo.
Sos el varoncito más cercano que tuve y tengo en mi vida y, por eso, creo necesario que sepas lo importante que sos para mí.
Cuando te veo jugar, gritar, o sonreír, se apoderan de mi unas ganas incontenibles de abrazarte y decirte que sos una esperanza para mi corazón.
Ojalá el día que puedas leer esto seas todo un hombrecito, un joven con un corazón enorme, una persona humilde. Confío en vos. Y anhelo muchísimo tener a mi lado un gran hermano.
Quiero que sepas que aunque pasen los años, quiero tenerte cerca y contar con vos.
No intentes ser mejor que los demás. Sólo se vos mismo.
Te quiero mucho; y no quiero perder al único hombre que tengo en mi vida.
Sos muy importante para mi, y me gustaría que en un futuro me pelees menos y sepas entender mis retos.
No dudes en pedirme lo que necesites, siempre y cuando sea algo bueno, te voy a ayudar.
Y por último, un consejo de hermana mayor: ¡Estudia, Fede! ¡Estudia! Sólo así vas a ser alguien. Y hacete querer con humildad.
Te lo digo porque veo que te llenas cada día más de caprichos y malos hábitos y, no quiero que seas así.
Quiero que aprendas a escuchar y a respetar a los demás, si querés que te escuchen y respeten a vos.
Quiero que aprendas a tratar bien a las mujeres y a sacrificarte, por sobre todas las cosas, por lo que queres lograr.
Confío en vos, Federico.
Un abrazo interminable,
de tu hermana...
Agustina
