Las personas están marcadas por insignias. Símbolos ácidos, dulces, distintivos buenos, ocultos en bolsillos, pero en definitiva...emblemas. Responsable, descuidado, atrevidos o tímidos, pero emblemas. Generalmente se hace costumbre cargar con ellos a través de la vida, tanto, que se adoptan como parte de la misma piel. Un día decidimos despojarnos de todos, patearlos, escupirlos, desdeñarlos. Y entonces, nadie nos reconoce.