Hace algunas semanas muchos pensamientos circulan sin cansancio en mi cabeza, de nuevo se pierden en mi laberinto y lo peor es sentirme perdida en algo que yo misma construí, mi cuerpo parece aletargado, mientras mi mente busca soluciones que al final me alejan mas y mas de la salida ya que olvidé las estrategias pues nunca las aprendí y ahora pago las consecuencias de no permanecer firme; Se que mientras viva de manera trascendental y con tantas emociones arraigadas, esto me sucederá una y otra vez hasta autodestruirme y sucumbir en esa vaga sensación de frustración.
Me perdí en el laberinto por temor de vivir, de sentir, de palpar las maravillas que hay al otro lado del cristal, pero que no llevan el molde necesario para encajar en la sociedad.
Disfruto demasiado ver el horma que tiene el exterior, a pesar de eso y aunque deseo estar rodeada de ese estilo ya normal pero casi obligado por la humanidad, me invade las ansias de salir a ese mundo cuasi perfecto, sin la mascara, siendo yo misma, esa que no tiene molde y una estructura común entre lo poco común, quiero ser la mujer que vive en mi cabeza, que es libre, que triunfa, sonríe, que es feliz, que es simplemente diferente a la que todo el mundo cree conocer.
Hoy como hace algunas semanas muchos pensamientos circulan sin cansancio en mi cabeza, de nuevo se pierden en mi laberinto y lo peor es sentir la soledad invitada como fiel compañera, la ansiedad convertida en mi consejera, mientras mi falta de seguridad pone en duda cualquier buena decisión que intento tomar.
Trato de liberarme del verdugo que fue mi morada, pero duele y entre mas duele, mas me hundo y entre mas me hundo, mas fuerza tomo para liberarme; mis lagrimas hacen mas suaves las cadenas, algunas personas hacen mas tranquila la huida, al tiempo algunos individuos y ciertos sentimientos propios o ajenos a los que debo hacer frente me cierran la puerta.
Ahora como hace algunas semanas muchos pensamientos circulan sin cansancio en mi cabeza, de nuevo se pierden en mi laberinto y lo mejor es estar conciente que no puedo vivir así, estoy decidida a salir del letargo al que me sometí.
En este instante como hace algunas semanas muchos pensamientos circulan sin cansancio en mi cabeza, de nuevo se pierden en mi laberinto y lo mejor es saber que soy dueña de mí y en mis manos esta la libertad o la condena. Me auto flagelé pues de alguna manera creía que debía sentir el castigo por cada error cometido, así mismo hasta hoy fue suficiente y es hora de aprender a controlar esos momentos donde es necesario perder el control, es hora de disfrutar de mi misma y de ser libremente lo que debí ser hace tantos años atrás.
Hace algunos minutos muchos pensamientos circulan sin cansancio en mi cabeza, de nuevo se encuentran en mi laberinto y lo mejor es que mis lagrimas no paran, mi pecho se humedece, como hace tantos años atrás, esta vez es solo por la despedida, invadiéndome de temor, temor a dejar el dolor que produce el dolor, a enfrentar lo que me producirá felicidad, temor de estar segura que no encajaré en ningún molde de los obligados afuera, a acabar con la farsa que me ata con sus hilos invisibles desgarrantes del alma y que me han convertido en ese ser aceptado por la sociedad, temo saber que estaré lo suficientemente sola para cuando lo logre, temor a convertirme en un monstruo, en un ser casi abstracto que a parte de no ser comprendido o aceptado haga daño, mucho daño.
Hace algunas semanas muchos pensamientos circulan sin cansancio en mi cabeza, de nuevo se pierden y se encuentran en mi laberinto y lo peor es tener que despertarme para seguir encajando en las cuatro paredes de esta habitación.
Venatrix.
