"RECUERDOS DE MI NIÑEZ" - Poemas participantes

 

 

 

  1. Se recibir poemas hasta el 10-07-2010.
  2. Finalizado el plazo de entrega de los poemas, se procederá a las votaciones, las cuales se realizara mediante mensaje privado a mi correo
  3. El período de votaciones es desde el día 10/07/2010 al 18/07/ 2010.
  4. No será válido el autovoto.
  5. Ni Sendero ni Sirena pueden participar ni emitir voto.
  6. Todos los miembros de Escribeya podrán votar La votación se realiza eligiendo los tres poemas y los tres relatos que más le gusten, en el orden en que desearían que quedarán, es decir, deben especificar su voto de la siguiente manera:           

PRIMER LUGAR: Poema Nº 00 titulado “XXXXXXX”

SEGUNDO LUGAR: Poema Nº 00 titulado “XXXXXXX”

TERCER LUGAR: Poema Nº 00 titulado “XXXXXXX”

  1. Se establecerá un Primer, Segundo y Tercer Lugar, de acuerdo a las
    votaciones obtenidas.
  2. Finalizado el concurso, se expondrá en forma pública Poema, autor y votos obtenidos.

 

POEMA Nº 1. MI BELLA ISLA.

Esa isla de amaneceres que fue mi vida
es como una secreta quimera amurallada,
escollo de alegría y felices días
donde toda mi infancia pase en ella.

Son recuerdos maravillosos que están allá,
encerrados en mi inolvidable isla,
donde corrí, baile, jugué y disfrute
cada segundo de mi niñez tan bella.

Sus palmeras altas y firmes
muchas veces me dieron sombra,
ahí me deleite mirando el paisaje
y me sentí en un teatro bailarina.

Las estrellas se movían de aquí para allá
y yo sentía que viajaba al infinito,
fueron los mas bellos momentos de mi existencia
esa actividad de niña sin enigma.

Nunca pensé en el mañana,
vivía el hoy y lo amaba,
era tan niña y feliz en mi isla
que jamás pensé que tendría que dejarla.

Ahí quedo mi hermosa niñez,
mis recuerdos más amados,
en ese pedazo de mundo
que de mi mente jamás se ha borrado.

 

 

 

POEMA Nº 2. RECUERDOS DE MI NIÑEZ.

Unas letras sobre mi infancia
Repasé mi lista de recuerdos,
al principio no fue todo alegría
recuerdo malos momentos.
Después mejoraron las cosas
apareció un horizonte nuevo,
no fue un gran camino de rosas
el pasado lo enterró el pensamiento.
Después llego el tiempo de escuela
y con ella buenos momentos,
como estudiante no fui de primera
mis notas no eran de un talento.
En mi cabeza estaban mis mundos
como cualquier niño pequeño
oídos sordos a todos los consejos
de mis sueños yo era el dueño.
Ocho o nueve años tenía mi vida
era extremadamente travieso,
me enamoraba de cualquier chica
ya que habían chicas en el colegio.
Esto me causo problemas
porque todo eran notas y versos,
todo era estrechar nuestras manos
y en ocasiones algunos besos.
Los maestros de aquel tiempo
Carecían de tolerancia
para mi, eran de corazón vacio
al menos es lo que pensaba.
Fueron pasando los años
Y mi infancia se alejaba,
en estudiar no alcance los éxitos
conserve mi alma enamorada.

 

 

POEMA Nº 3. SEIS DE ENERO.



Esperaba yo este día
con la ansiedad de un niño.
en mi no cabía la alegría,
por doquiera veía cariño.

Imaginaba las calles de mi pueblo,
alegres, con sonrisas infantiles,
pues había pasado el año,
con sus cantos juveniles.

Pasó la Navidad,
entre ponches y piñatas,
con deseos de felicidad,
entre regalos y cartas.

Todo mundo parecía sonreír,
aquellas luces de los foquitos,
invitaban a todos a reír,
y a dar muchos regalitos.

El nacimiento del niño Dios,
así lo decía mi hermosa madre,
y la llegada de Santa Claus,
también lo decía mi padre.

Un brindis muy sincero
se hacía en la familia,
Todos decían " Te quiero",
pues no había nada de envidia.

Yo debía sentirme feliz
en aquel bello ambiente,
pero no era así,
me sentía muy diferente.

Otros niños con sus papás,
y yo, en mi eterna soledad,
entonces de que servía,
que se celebrara Navidad.

Muchas veces yo volteaba,
a ver si venía papá,
y en las calles empedradas,
solo había oscuridad.

Al cielo varias veces imploré,
que mi hogar fuera feliz,
y cuantas veces lloré,
porque no estabas aquí.

Y hoy que es seis de enero,
sólo deseo verte,
juguetes ya no quiero,
sólo volver a tenerte.

Sentir que me abrazas,
oírte a mi lado contento,
y en tu linda mirada
volver a mirarme por dentro.

Otros niños, juquetes querrán,
pero yo en este, mi rezo,
Le pido a mi padre eterno,
que en este seis de enero,
me regrese a mi papá.

 

 

POEMA Nº 4. NIÑA UNA VEZ.

 

Niña una vez, me miro desde mi adultez
Pausada pensativa, timidez escondida

Recuerdo lejano, me tomo la mano
Me abrazo y me digo “no fue tan malo”

Niñez tiempo pasado, alegría a ratos
Las penas se olvidan, pasan volando

Inocencia innata juegos fantasía
No existe la maldad ni hay doblez

Esperanza compartida día a día
Vuelve la alegría…

 

 

 

POEMA Nº 5. "EDADES DE SAL".

De sal, de olas, de viento que se esparce cantando,
de silencio y palabras, de mareas lejanas
y gaviotas buscando el corazón del mar,
de edades semi-púrpuras que visten otras prendas
y avanzan medio sordas
hacia el furioso ombligo de la muerte,
de ojos como pescados que se esconden
y de brazos que agitan su plumaje,
de playas y volcanes,
de pequeñas estrellas jugando entre la arena.

Aquí en mi pecho hay años que se mueren de frío
y retos que se alejan de la cima,
tambores que no irradian en la tierra
y dejan entrever, despavoridos,
los lazos del recuerdo.
Aquí en mi pecho hay horas que nunca duermen.


 

 

 

POEMA Nº 6. NUESTRA CASA.



La casa que me cobijó, en mi infancia,
fue levantada con esfuerzo por mis padres...

Algo nuestro quedó en ella, raíces de añoranza
insepultas, sonrisa de jardín y su hierba fresca,
que de niño tendido en ella, la arrancaba
y la estrujaba con ardor,
para introducirme en su naturaleza.

Era de piedra, vestida de cal y madera,
blanca de conciencia las paredes,
nos iluminaba el quehacer del día...

Mis hermanos y yo nos acercábamos en
repetidas ocasiones para verla crecer,
bajo sus raíces excitables e insepultas,
midiendo su silencio inmóvil en los tabiques...

Mis padres eran cultos, educadores
daba la impresión que pretendían enseñarle
a leer en voz alta, con aire de liberación,
como a sus alumnos, con rectitud de conducta
en los cimientos.

Un día quedó lista y acabada,
le grabaron un número en la fachada,
y las cartas llegaban a nuestras manos,
poniendo el cielo a nuestra alcance.

Nos protegía, hubiera aguacero,
cayera o cubriera todo de nieve,
hiciera frío o calor.

Arriba se asentaban los aposentos,
como el silencio de una profunda cueva.

Llego el día que fue nuestra, ya nos pertenecía,
no por estar aposentada con un código en un registro,
sino porque la elevamos con esfuerzo y constancia.

En esta casa supe transitar sin límites por el océano
de las personas, a respetar y a no mirar por encima
del hombro a cada noche estrellada.

En esta casa aprendí a no tenerle miedo
a las tempestades, pero a veces las amarguras
cubrían nuestros pies...

Nos poníamos enfermos de vez en cuando,
con ella no temíamos a nada, junto a la sonrisa
de nuestra madre que nos miraba desde el fondo
del lecho con ánimo, al vernos conservaba
fielmente el cuerpo de un hijo.

De repente una noche la puerta fue aporreada
con fuerza abatiendo la quietud y el sosiego,
rostros llenos de odios vulneraron
ilegalmente nuestros sueños.

No quedo nada por registrar,
libros abiertos dañados,
hasta las letras, papeles dispersos
por el suelo, nada quedo en su lugar.

Las paredes quedaron pálidas de horror,
fue una noche donde la casa permaneció
en desamparo, como si un temporal hubiera
franqueado y arrancado todo en un instante.

Se quedaron las sábanas extendidas
en la calzada perdiendo la intimidad del lecho,
la mesa quedó desnuda, y la cocina arrojo
su aroma por la ventana, ya nunca más
su corazón de miel, consiguió ser el de antes.

Se profanó su intimidad y su silencio nativo,
en su interior de paz, se borraron las huellas
paternales, que nos abrigaron y el tesoro
privado sobre la alianza del hogar,
quedando todo grabado en los espejos.

Al otro día, nuestra madre quiso asear la casa,
sin conseguirlo, ya que sus brazos no lograban
limpiar tanta angustia.

Desde aquella fecha la casa, no cobraría
nunca claridad, sino sombra y piedras,
sillares que dan silencio firme a las paredes...

Vulneraron nuestra intimidad,
hirieron nuestros sentimientos,
esos dictadores, iletrados e ignorantes.

Solo sé, que en esta casa mis padres
nos educaron a todos nosotros.

Iniciándonos y dejándonos la libertad
por patria, y el sueño de un amor por frontera.

 

 

 

POEMA Nº 7. PIANO MALDITO.

Cuando me siento triste o mal, paso a mi buhardilla, y cierro los ojos.

Escucho las notas de un piano. Comienza lento, íntimo, bello, melancólico...

Como una balada, delicada, de amor eterno.



Siempre me llamó la atención porque la llaman, difusa, semifusa.

Será comparsa de trinos lejanos, donde retumban millones de risas llenas de lisuras.



De pronto se oyen las voces de hadas negras sollozantes.

Una sinfonía de hadas muertas, ¡que raro! si estaba escuchando una música de amor…

Me quedo escuchando en silencio…nada. Será mi imaginación, solo estamos el piano y yo.



Siempre me gustó aprender a tocar el piano ¿porqué no empezar ahora que no nos oye nadie?

Empiezo a destrozarlo con mis manos de aprendiz.



Dejo pasar mis dedos, mientras muevo mi cabeza. Veré si recuerdo todo lo que aprendí:

tonalidad, compás, velocidad, alteraciones (sostenidos y bemoles), acordes que intervienen, cambios de ritmo, cambios de tonalidad...

Creo que es mucho para mi, empezare sin prisas. Es una de las cosas que me sobran las prisas.

Sinfonía inacabada, sinfonía de belleza. Sube el tono...baja las cuerdas, dejo caer la alicaída tristeza.



Sigo sentada en el taburete de la soledad, mientras las notas desgranan hermosas poesías y bellas prosas.



-¡No! ¡Estas notas no! Son duras, hacen daño. No son la que quiero oír, gritan.

Nunca oí gritar a un piano ¿Qué te pasa? ¿Porque me haces esto?

¡Para! ¡Para, deja de tocar! Rompe las cuerdas pero no me rompas mi vida entera.



Ahora te ríes de mí, son notas de risas sin fundamento, ¡Para piano malo!

Deja de ahogarme con tus horribles notas, no entiendo nada.



Solo se oyen sollozos... Me conmuevo, me estaré volviendo loca.

El piano sigue solo y quieto. Mis dedos no paran, estan frenéticos.

Ahora vuelan sobre las negras, se detiene en una blanca y la golpea.

Sigue golpeándola hasta hacerme sangrar mis nudillos.



¿Qué es eso, un fantasma? ¿Qué le pasa? ¿Tiene el corazón herido?

Es él el que toca. ¡Fantasma déjame libre, no golpees más mis dedos y mírame a los ojos!

Y si no quieres, abrázame fuerte para sentir mis latidos. Si no te intereso, déjame en silencio seguir mi camino.



Cada nota, cada acorde, cada escala me va dejando sin piel mis pobres entrañas.

El dolor se hace insoportable. Si grito más fuerte, más fuertes son las notas.



Afuera oigo aplausos.



- ¡Socorro, me esta matando! Es un piano devorador de cuerpos ¡Socorro!

Nadie me ayuda, a nadie le importa si es un piano asesino,

o si es un piano que durante muchos años, se sintió solo.

Quizas fui yo quien despertó al demonio.

Mi cuerpo cae con un fuerte estrépito a la fria losa, pero mis dedos quedan pegados, tocando nota tras nota.


 

 

POEMA Nº 8. RECORDANDO MI NIÑEZ.

 

 

El reloj no se detiene
No para, no es cociente
Ha pasado el tiempo
Y los recuerdos siguen dentro

Dentro de este corazón
Que todavía es niño
Que todavía siente
Y que esta presente

Y que ha sido testigo
De todos estos
Años vividos

Y los recuerdos
Vienen aquí
Y se hacen presentes
Y vuelan y vienen
Y no se detienen

Recuerdo a los sabios
Abuelos, tíos, padres
Ancianos
Veteranos en este recorrido
Llamado vida
Del cual
Yo soy inexperta

Añoro mi pasado
Tardes libres
Soleadas, con amigos
Y sin problemas

Quiero volver el tiempo
Quiero ser niña
Quiero ver de nuevo
Las cosas de otra forma

Y cantar y bailar
Sin vergüenza
Y reir y llorar
Sin críticas

Recordando
Aquellas épocas
Recordando
Lo mas preciado
Recordando
Mi niñez

 

POEMA Nº 9. MI INFANCIA QUEDÓ ….

Madre , mi infancia quedo,
acunada en el calor de tus brazos,
en tus calidos besos
y en tu tierna mirada.

Padre, mi infancia quedo,
en tus sabias reprimendas
justas, necesarias
formando el carácter
del hijo que amabas.

Mi infancia quedo,
en días de escarchas,
serpenteando charcos
tras las campanadas
que alegres, ruidosas
a estudiar llamaban.

Mi infancia quedo,
en mi primer beso ......
“ que sin decir nada “
camino al colegio
audaz te robara.

Mi infancia quedo,
en el verde cielo
con que me mirabas,
y en el rizo de oro
en cinta amarrada
“ que sin decir nada “
sorpresivamente dejas en mis manos
luego para siempre
de mi te marcharas.

Mi infancia quedo
en esos recuerdos
que nunca se acaban…
y tanto se alargan....
en la eterna espera
de tus rizos de oro,
y en el verde cielo
con que me mirabas.-

 

POEMA Nº 10. EL MAR.

Las olas rompían a mis pies.
removiendo la arena
que juguetona trepaba por mi piel.

Con postiza valentía.
desafiaba el frío del mar,
el vaiven del oleaje.

Por mi angel protector
segura me sentía :
la mirada de mi madre,
que atenta vigilaba
y prudente me animaba.

Sus brazos fueron mi salvavidas,
mi empeño, el aprendizaje.
Nadar fue un reto,
un pertenecer al mar,
una fusión con su sal.

Cuando las olas me llevan
vuelve aquella emoción.

Las olas…
La arena…
El rumor del mar.
Van conmigo desde la niñez.

 

 



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Sirena

Nicole Carolina Velásquez Gutierrez
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor. El resto pertenece a Escribe Ya.
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