De niño

Cerrando los ojos consigo ver aquel pátio inmenso, de la casa donde me crié. Los espácios establecidos en el dedicados a diferentes actividades, y como se distribuian las cosas dentro de aquellos espacios. Eran los rosales y claveles, las plantas predilectas en aquel lugar. Los rosales compartian arriate, com el jazmin, la esparraguera y la preciada dama de noche. Aquel arriate se prolongaba junto a un muro de piedras, el cual le ofrecia sombras en el cálido verano, y protegia de las heladas en invierno. En la pared, los claveles repartian-se el espacio con los geránios, ambos en tiestos de barro.

En mitad de aquel patio, el tendedero, para secar la ropa. De alambre grueso y apuntalado en el centro por una caña, para evitar que, con el peso, la ropa llegase al suelo.
Mirando aquel tendedero me pasaba las horas "muertas", atraído por las elocuentes formas que simulaban las prendas colgadas de él y que, agitadas por el viento me parecian:
Aquella sábana; una bandera de paz

Esa camisa; un gigante agitando los brazos

O aquel pantalon, que simulaba un hombre que corria desesperadamente, aterrado a saber porqué.

Los paños de cocina, pañuelos y servilletas, cuan tendido de una plaza de toros, pidiendo trofeo a la presidencia.

Todo esto cabia en la mente fantasiosa del niño que fui; capaz de hacer: de una caña un caballo; de una cascara de nuez, un automovil; de una lata de sardinas, un barco; y de aquel patio, el mejor de los mundos posibles.

autor; josé a. ferrera



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Escrito por: Daanroo       17/04/08 05:10
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Y pensar que el mundo de la inocencia cabe en una sola mano y el infinito en cinco dedos...

Si Sr, hay que ser niño, para sentir y vivir el tiempo de esta forma...
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Represerrante

José Ferrera
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