Yo y los elementos de mi mundo

Categoría(s): naturaleza
¿Seria más fácil andar si el camino no te hiriera?
Quizás seria ideal aunque todo estaría igual
Mas el viento que sopla fuerte
Todo lo toca, todo lo coge
Y arranca con fuerza las piedras que te martirizan.
Quizás algunas se claven más al soplar
Sin embargo ves que solo no estás más
Que tu compañero el viento sopla sin cesar
Y que te ayudara cuando estés agotado
¡Y qué ánimos te da! ¿dime si no he acertado?

Ahora entras en el túnel más oscuro
Y la ráfaga de viento es cada vez más insegura
Entonces es cuando empiezas a palpar
Y sientes la tierra entre tus dedos pasar
Sientes que te guía entre tanta oscuridad
Y piensas que no estás solo ni perdido.
Te echas al suelo y empiezas a gatear
Con las manos, con las rodillas, con los pies,
Con las piernas, con los brazos y hasta del revés.
Acaricias los granos de su tierno palpitar
Y sin siquiera esperarlo sientes el viento de nuevo soplar.

Estás en lo alto de un precipicio
Viendo el golpear las aguas al principio
Alzas la mirada al cielo y la oyes hablar
Canta a coro como sirenas del mar.
Te tiendes bajo el sol que calienta
Arden tus sentidos con eterno gozo
Sientes que te envuelve su calor, su color rojo.
Es el fuego que da vida, que te grita y te alienta.
Recorre por tu piel esa morena armonía.
Todo tu cuerpo de ella se impregna en una infinita alegría.
Sonríes a la sensación del cosquilleo que presenta
Y suspiras en un relajo que hacia días no sentías.

Rompes esa calma con un brusco movimiento.
Cual travieso te tiraste, niño, al agua en un momento.
La mar te tocaba toda mínima pulgada,
Acariciaba y rozaba tu suave piel bronceada.
Refrescaba y apaciguaba el ardor de quemadura
Que al pasarse el sol, el agua cura.
Miras su grandiosa hermosura
Que corales decoran con toda dulzura
Y entre peces coloridos y algas desperdigadas
Encontraste el corazón que brillaba como el sol.
Una joya como ninguna antes vista
Que atraía mi mirada y la atrapaba a toda prisa.

Esa noche me envolvía cual hijo suyo
Me cuidaba el sueño con su tierno arrullo.
Caminé entre senderos llenos de nubes blandas
Y de inmensos mares con ballenas blancas.
A lo lejos pude verla: tan hermosa y bella,
Aquellos ojos que me cautivaron esa vez
Me miraban a lo lejos con sencillez.
Y lo único que pude hacer
Fue morir en ese instante de placer.
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Comentarios:

Escrito por: JuanCruzBordoy       29/04/08 17:05
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Es un trabajo muy prolijo.Conoces los principios de la escritura,y de la vida.Felicitaciones.
Un abrazo,miguel.
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