Yeya
Una voz silenciosa susurre
en silencio abandonado
despertando una alma anciana
retornando a su acción renaciente
su obediencia sumisa
eleva su cuerpo en temblor
como un eco resonante
de la guerrera de antaño
con cada juntura gimiendo
en propenso agonía, mas
su corazón aun canta alabanzas
sus manos estriadas colinas y valles
de sabiduría y experiencia
se estremecen reumáticamente
al unirlas, su cuerpo reclinado
en el altar de oraciones callosas
y clamores amontonadas
sus labios temblorosas se mueven sosegadas
derramando vidas en suplicas inquietadas
llorando lagrimas enlazadas en visiones
nubladas por la edad, aun vigilantes y perspicaz,
salvando almas mientras la Muerte
reclama su vida ardiente
aun orando silenciosamente
se para en la brecha por los demás
Yeya es mi abuelita quien ora por mi todos los dias.
Karen... si pudieras dominar el castellano... yo me tendría que sacar los botines y la camiseta y abandonar el campo de juego!!!!!. Es un hermoso poema.... cada día que pasa me sorprendo màs. te mando muchos besos. CUNI
hermoso poema para un a abuela que se ama con todo el corazón.
saludos amiga.