Tienes nueve meses para no estar solo, Infancia para saber que apreciarlo nadie ha podido. Tienes alma para conocer el amor y el odio, Y una vida entera para morir sin sentido.
No hay nada como romper el cordón; Y si este es un mal sueño, Agradezco que todos lo estemos viviendo. No hay nada como romper el cordón; Estar solos no nos une, Sólo nos hace iguales por dentro.
Pon oídos a los pensamientos que no quieres escuchar Naces, ganas, pierdes; de todos modos morirás. Sólo tenemos el presente y una memoria a corto plazo, Mientras la satisfacción inmediata predice, y no en vano, Que no hay tiempo para abstenerse, Que sólo vivir como si fuera el último día es sensato.
El mundo no se acaba con tu muerte; Pero algunos dicen que lo deben destruir, Otros esperan que solo a su fin llegue, Pero todos en él quieren volver a vivir.
No tiene sentido pedirte que con mis zapatos camines, Ni ponerme en tu lugar porque nunca tendré lo que vives. No tiene sentido vestirse de empatía porque es sólo un disfraz, No tiene sentido guardar lo que nunca vas a ocupar.