Violetas
En mi triste soledad
miro aquel rincón vacío,
un libro está sobre el brazo
de su sillón preferido.
Sobre su mesa escritorio,
miles de hojas revueltas,
poemas a medio escribir
y una carta de puño y letra.
Las flores del búcaro mustias
aún intentan revivir
y caídas sobre la mesa
hay un monton de hojas secas.
Se fue una mañana gris
sin llevarse ni maleta,
sólo dijo un "hasta luego"
como si luego volviera.
Pero nunca más volvió
se llevó mi vida entera
se fue sin decir adiós,
mi alma todavía lo espera.
Los poemas que dejó
hablan de una honda tristeza
de profunda soledad
de lágrimas, de asperezas
de hielo en el corazón,
de miedos y de tinieblas.
En el búcaro reposan
sus preferidas, las violetas,
sobre su mesa escritorio
las hojas de las violetas
y una hoja de papel
escrita de puño y letra
que no me atreví a leer
por si acaso no volviera.
tintes de extraordianrio sentimiento.
lindo el poema
saludos
Renán