Vi la Luna quieta, la vi en lo alto del cielo negro, de nácar su carita blanca, parecía querer no se que cosa. Y es que tu, tú eras mi novia, eras tú la causa, por eso envidiosa, no apartaba sus ojos de mi. Vi la Luna a tu espalda, tu ausente de aquello, bailábamos un lento, te usurpaba el aliento. Y es que yo entrado en mis adentros, partía en dos mis esperanzas, ciñéndome mas fuerte a tu cintura, comiéndome tus palabras.