Hubo una vez que fui poeta, llene a mi entorno de letras, y fui feliz. Hubo un tiempo de tetras, donde clara tenía mi meta Y llegó un desliz. Santiguándose en el nombre dulce del amor. Causó estupor en la semblanza de mi quietud. Suerte noble de hombre: Ojos llanto clamor Amor mentira dolor; un mundo lleno de vicisitud. Hubo un día en que nací. Y los pájaros entonaron una melodía de alegría. Hace un rato perecí y todos se emigraron alas abiertas a Hungría. Hubo un tiempo pa la rima, donde los segundos eran castañuelas, donde los versos tenían espuelas, que se hincaban en mi costado, de ellos deje un lechado, donde el sueño no se arrima