Una tarde
Imagino que está sentada allá en lo alto
que desciende y me acompaña mientras duermo
bajo el sol invernal de Santiago
es como una extraña calidez
una visita añorada
una figura errante que flota en su leve aroma
en la brisa tibia del estío
Juro que su brillo es visible incluso desde acá lejos
que recita el eco de sus pensamientos
como una poesía constante
que se entona frágil en el acento de su risa
imagino que su silueta se escabulle
que baila a mi lado
y que se sonroja ante la simpleza de la vida
Y es tan solo un día el que imagino
una simple tarde de viajes,
un sol radiante para iluminar sus pupilas
un prado sereno para sus pies descalzos
conmigo
intentando atesorar el momento
tatuándolo bajo la melodía de un acorde
y dibujándolo en las letras de un poema