Allá por el camino del andar,
aquel que cae en el tiempo y en la historia
donde una vez
tu huella y la mía
conducían el grito de libertad.
Compartimos la mesa
uno a uno,
sentados cerca,
mirándonos las penas
y cicatrices aun abiertas
reflejadas en el barro sediento
de la ultima alborada
de un setiembre inerte.
Más hambre
más sed.
Llegaremos todos,
a la próxima quebrada
para intersecar la muerte
con la inmortalidad
alcanzando así,
un trozo de tiempo
para saciar nuestra fe.
Libertad.
Ieshua
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