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Acabo de enviar a Dios para ti, Una pequeña ferviente oración, Y se que me oyó porque sentí, La respuesta en mi corazón, No pedí riquezas ni fama mundial, Sabía que no te importarían, Sino las mejores bendiciones, Por tu mejoría, Le pedí que estuviera cerca de ti, Que sola no te dejara, Que tú querías vivir, Y me oyó pues los escalofríos sentí, Tú vas a seguir dando guerra, Hoy, Mañana, Y fasta el día, Que realmente el te aparte de aquí . |
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