Una mañana... de Domingo.

La liturgia a comenzado.

Tan emocionante hecho,

aprieta mi alma.

Las alabanzas,

hacen desbordar

mis emociones en lagrimas.

Mi corazon apretado,

parece explotar.

mi mente ocupada

en el pensamiento del perdon.

Tan solo, cuando llego el

momento de darnos la paz.

Me fije en tu rostro, mire tus ojos

senti el calor a traves de tu mano.

Toda mi sensibilidad desbordada

hasta ese momento, se paralizo.

Transformandose, en una

 percepcion de tu ser.

Presencia inquietante,

tu voz, solo llegaba a mis oidos

en sonidos musicales, pero de notas

que solo eran descritas por mi esencia.

Que habia pasado? estaba confundida,

aunque certera de percebir en ti,

 a un ser especial.

 

 

 

Regístrarte y comentar el poema

Imprimir

Enviar poema

Enviar a Facebook
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor. El resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Enlaces    -     Anunciar    -     Publicar poemas