


| Escritor: | jlreyesm |
| Públicado: | 27/07/2011 |
Antonio Caballero - Sin Remedio
Ayer cuando cambiaste tu morada,
el instante de tu partida
fue un dilema inexorable de angustia,
como precaver la despedida perpetua de tus manos,
si tan cerca esta navidad,
tu presencia necesaria era condición de alegría.
Nada logra ensombrecer tu recuerdo.
Todos los espacios
me hablan el tono de tus palabras.
Tu silla adorna el vacío pueril de tu espacio
propicio a la mirada y a la salutación de cada día,
llego a la casa y no estas,
no te encuentras en ese lugar bendito
que iluminaste con tu estampa.
Me queda la dicha de soñarte.
Anoche, tomados del brazo,
paseaste conmigo
el caminito de un jardín florido,
eras joven blanca muy blanca
tus cabellos intensamente negros,
tus ojos bellos y esplendentes;
las rosas y las cayenas
adornaban el sendero de arena,
sus hojas verdes resplandecían
ante las luces de las estrellas
degradando la oscura noche
y en el horizonte el alba.
Si la vida se acumula con los años
en nuestros cuerpos en arrugas y dolores,
la muerte devuelva la lozanía juvenil
y la sonrisa en cuerpos celestiales.
José Luis Reyes Montiel.
Diciembre 30 del 2010.
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