


| Escritor: | Maramel |
| Públicado: | 04/09/2008 |
|
Un herror Nos parece que duele, nunca sabemos donde, solo nos remuerde el recuerdo de esa mala acción, el arrepentimiento nos desintegra el ego, avasallando el autoestima, hasta puede que nos haga llorar, enterrar nuestra cabeza queremos, pedimos que nos trague la tierra, y en un intento de remediarlo nos auto-castigamos sintiéndonos mal. Un error al que nuestros ancestros le pusieron mala cara, al que no sabemos aprovechar ni nos enseñaron a valorar, un error por el que no se debe tener ni miedo ni vergüenza, ni por el cual habría uno de sentirse mal, sí, un error que nos enseña, que nos llama la atención como un padre querendón, que nos ayuda a crecer y a caminar nuestro camino con propios pasos de evolución, sacando al maestro del interior, al maestro que potencialmente somos, un error que nos dice ¡mira!, ¡escucha!, ¡estate atento! un error que nos hace que cuestionemos el quizá tonto razonamiento tras el cual nos escondemos a veces para hacer a nuestro ego brillar. Somos pequeños aún, traviesos, juguetones, hasta maleducados cuales niños queriendo llamar la atención, esta nueva creación ya comenzó, y apenas damos los primeros pasos ya nos recriminamos por caer de un tropezón. No seamos tan duros ni demos cabida al ego que qué más se quiere para regocijarse en un rol de víctima, de incomprendido, de pobrecito, de 'nadie me quiere' o por el contrario de todopoderoso y autosuficiente.Tomemos el control, mantengamos ese equilibrio que nos da una buena autoestima,dejemos que nos bañe la lluvia de la sabiduría, esa que tenemos guardada dentro como si se nos fuera a gastar, gocemos de ese enorme fluir de existencia, que nos permite experimentar y cuando nos caigamos volvamonos a levantar, y así cuantas veces sea necesario, sigamos gateando hasta lograr caminar. Nuestro padre, todo amor, toda bondad, nos ha hecho perfectibles, algo para no olvidar, por lo tanto somos falibles y podemos errar con facilidad, pero eso no nos detiene, al contrario, nos da otra y otra oportunidad, el tiempo está dado y con él llegaremos a donde tengamos que llegar, a nuestro paso, por ahora gateando, más adelante podremos caminar, y seguramente que correremos al final hacia los brazos de nuestro Padre y fundirnos en un eterno abba, en continuo y maravilloso crear.
|
|
Imprimir |
Enviar poema |


