Un abrazo tras el alma de una mujer

Categoría(s): Prosa poética
Y…lo conocí

El bochorno del atardecer indicaba que había llegado la hora del encuentro,
el teléfono de la habitación sonó tres veces, de un salto tomé la llave
y salí sin mediar palabra...el ascensor estaba en el último piso.
Inquieta pensé en mi apariencia y con disimulo me miré en el espejo del hall
Alisé mi cabello con las manos y ensayé una bonita sonrisa.

Bajé al lobby y miré disimuladamente el entorno. (no tenía una idea exacta de su fisonomía)
el botones me indicó con una sonrisa ancha, y un guiño de ojos, el lugar en que aparentando serenidad, un hombre esperaba.

Allí estaba sentado en una silla Luís XVI en el rebozo de su campera azul, en la incredulidad de los espacios virtuales.
Era él, sin pesadumbre atenuando su deseo en el encuentro suspendido.
Era él, que soñaba con la diosa en las líneas del obelisco a la puerta de Buenos Aires
y pernoctaba en la cálida estancia en tiempo primaveral a pesar de las gotas de lluvia.

Manos desnudas, tapices medioevales, aires extranjeros, léxicos abandonados en el silencio. Un rostro, una sonrisa, un furtivo beso en la mejilla, el suspenso y de nuevo el mutismo celoso.

Dos por tres pasos agigantados, relámpagos azules en el casino flotante, destellos sin prisa sobre la noche.
Suena un tango, corre veloz el tiempo, las monedas resbalan su sombra y el tilín de sus campanadas obvian las despedidas. Es medianoche, las luces se van apagando queda la nueve de julio desierta, uno que otro coche despacito y desde las ventanas del alma otean mis pupilas la figura de azul que va desapareciendo.

Lo encontré de nuevo en la estancia vacía. Esta vez con su campera negra, su melena recogida en un lazo negro impecable, juntando los segundos del reloj de arena.
Lo reconocí como la figura halada, de frente amplia, tez blanca como la nieve y en el punto luminar donde el deseo se hace fuego, unas pupilas sinceras donde se reflejaban los pétalos de una rosa roja.
-el mutismo aprieta y la sangre bulle, el rubor se condensa en sus mejillas- carecía de espacios donde hilvanar sus ideas. -lo contemplo una y otra vez.-

Lo vi tantas veces con las manos desnudas y los dedos hambrientos de placer.
Siempre donde la mirada sigilosa del escritor desliza su pluma como un durazno dulce y orgásmico,
penetrante en su interior, callado en su dimensión, vulnerable donde otea la cervatilla que lo seduce, desde el extremo que lo convoca, vuelve y calla, mira desde el centro.
Se desvanece otra vez tras un vuelo de alcatraz, retorna al nido, pinza sus dedos toma distancia.
La tarde se va muriendo, queda el frío sobre la gran avenida, espasmos de luna en creciente…sola bajo la ventana veo morir la tarde envuelta en la figura de negro

Lo volveré a encontrar en el gran salón,
escribiendo en el café literario,
actuando desde las noches íngrimas,
porque Buenos Aires ya no existe,

solo...
el templo íntimo del espíritu
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Comentarios:

Escrito por: cuauh       11/12/07 14:31
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1. La experiencia como tal tiene valor literario pero en el sentido del Arte; es cuando se rebasa el hecho de reportar cualquier incidente en el sentido periodístico.

2. Insisto que una cosa es un relato que reporta un hecho empírico o ilusorio; a contactar con aquellos aspecto de realidad subjetiva del artista para tejer lienzos de la manera en que va apreciando con sensibilidad sus experiencias y hacerlo que todo parezca distinto y se muestre diferente

3. ¿ O a caso no es lo mismo un simple acto de amor para un neófito?; no distingue las diferencias entre un cisne de un pato.

Pues a la manera en que lo experimenta el artista, es lo que hace la diferencia entre el sujeto vulgar y precario, de aquel que sabe ponerle almohadas a su interior y reconocer que el valor de su obra lo es, porque a trascendido el plano de lo convencional.

No sabes cuánto te agradezco este obsequio Feli

Cuauh
Escrito por: Luli       09/12/07 04:56
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Que lindo nos compartes cada detallito de tu primer encuentro, esa emoción, ese suspenso y Tu llena de maripositas en el estomágo!

Mi abrazo fuerte Amiga
Escrito por: Almatriste       09/12/07 03:39
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Bello trabajo.
Melancolico, pero atrapante..invita a seguir leyendo.
Saludos..
Almatriste
Escrito por: omenia       03/12/07 19:21
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Me encanto tu escrito, igual que me gusta Buenos Aires.
Escrito por: Mariela       01/12/07 20:21
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Hermoso, atrapante, triste, fuerte. Me gustó.
Escrito por: mariarosa       01/12/07 02:38
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Melancolicamente hermoso.
Escrito por: kaylita       30/11/07 00:30
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Disfrute ampliamente el leerte, todo esta escrito de una forma elegante, con amplitud de palabras, la descripción sumamente bella, invita, mueve, transporta…
Me encanto…
Escrito por: MonsieurJames       29/11/07 20:05
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Podría leerlo eternamente. Siempre me quedo con ese gusto de satisfacción literaria, pero a su vez me entristece es recuerdo tan presente y tan fortuito....
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