Son tus ojos diamantinos fulgores voluptuosos de pasión, en aureolas de luz engarzados en finas cuencas que palpitan de emoción.
Son tus ojos verdes anhelantes que de amor palpitan apenados, porque tristes buscan fervientes, ser comprendidos por ángeles alados.
Verdes ojos de amor solitarios, véanme al menos un instante para sentir su caricia como un dios y embriagarme de infinitas emociones anhelantes.
Yo no se que sentiría si tus verdes ojos fulgurantes, me miraran largamente, quizá moriría o un imperio de estrellas pediría.
Para cubrirte toda por entero De ropajes celestiales femeninos, y coronar tus sienes radiantes como un cielo y contemplar y besar siempre tus verdes ojos peregrinos, y detener la vida de mi ser, para soñar y escrutar el misterio de tus ojos en el infinito existir de tu ser, o enloquecer de amor y perderme en el verde de tus ojos. Enrique Reyes Ramírez