
Tu que sierras los ojos al momento del beso
Tu que sierras los ojos al momento del beso,
No permitas que me olvide,
Tu obstinado olvido.
Sigue gritando mi nombre,
que yo no he parado,
Me he quedado sin voz pero sigo gritando el tuyo.
Te he apartado un puesto,
en la necrópolis de mi alma,
quiero que construyas un mundo
en donde tu seas la esperanza,
que me encuentra allí en el meollo del desorden,
quiero que dirijas mis guerras y que sin compasión las ganes todas.
Vas dormida, a mi lado,
en el manantial de nuestras miradas,
y te despiertas sin mi, encada parpadeo,
y te alejas de mi, con cada aleteo, de tus sueños.
Entraste en mi vida,
y dejaron de sangrar mis oraciones.
Derrúmbate sobre mis pasos,
arrúllate junto a mis dulzuras,
que el incendio aquel, que antecedía al silencio,
se ha desplegado como la lluvia,
sobre tus manos.
Atúrdeme con tus placeres,
que la luna se estremece, ante una mirada tuya,
que el cielo se ennoblece,
ante el amanecer de tus labios,
que la tierra se detiene,
ante el diluvio de tus gestos femeninos.
Tu que sierras los ojos al momento del beso,
no me digas mas,
no enciendas tus pupilas,
no dejes de besarme,
aunque mi tumba, aun este cerrada
junior
Comentarios:
Bueno,un poema extenso,donde las sensaciones que senti al leerlo,fueron bastante ambiguas,por momentos sentía un reclamo del yo lirico,otros una entrega total de ambos.
Los últimos versos no logor captar la idea.
Tienes versos de gran elocuencia y bonito decir,cuida ortografía compañero.
Que las hadas te acompañen
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