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Con la llegada del anochecer
y con el despertar del alba,
se enciende en el horizonte de mi alma,
una luz que es casi mágica,
que ilumina los senderos de tus sueños con mis sueños,
de dos corazones que se aman.
Qué mantienen viva la llama,
con una palabra forjada con el fuego del corazón,
de los que esperan con ansias,
qué guardan siempre un "te amo"
y nos hace brillar como dos lúceros,
tu mí cielo, yo tu cielo.
Cuando creemos perdída la esperanza,
y que siempre está presente cuando la fé ya no calma.
y ese anochecer temprano, en el cuál soñamos
el encuentro de tus manos con las mías,
en donde la alegría será eterna como lo es nuestro amor.
Y esa claridad del alba, todas esas maravillas
que se encierran en mi alma, las tatuaron con tu nombre,
la esculpieron con tu cara, y la sellaron con tu mirada.
Me acaricias con tus manos, aún en la distancia,
las que se hicieron moldeadas solamente para amarnos,
con la luz de la mañana, con tu figura en mi ventana,
con la luz de las estrellas,
y la constelación de tu bello corazón,
simplemente mi vida, qué puedo pedir,
si lo nuestro es amor, es que te amo y nada más.
No me hacen faltan palabras, me sobra con tus gestos,
con ese murmullo del viento,
que me traes cada día en que despierto,
porque por más qué estemos lejos,
yo soy tu espejo, y tú mi amor;
tú mi amor, mí reflejo...
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