tristeza hermosa

 

Abrazo a la espiga del tiempo y del fuego

Retengo en mi garganta el lenguaje amargo

Y el palpitante rostro de mi alfabeto.

 

Hemos perdido los sueños por la tierra que tiembla

El dolor en muerte ha revelado sus secretos.

El abismo de esperanzas huye por los caminos

Y la lluvia de pasiones se ha ahogado en un río.

 

Mi alma no volverá a recordar el ruido de la lluvia

De las torres caídas en los jirones de mi memoria.

Las sombras caminan junto a los amarres de un barco

Y pobres niños duermen con mejillas hundidas en el barro.

 

Los muros insomnes de la noche son de otros,

Mi sueño apagado en el bosquejo del futuro es poco…

Las cenizas de los muertos laten con mi pulso en una mesa,

Pisco es ahora la morada de los espectros sin suerte.

 

Mi tristeza que es tu tristeza retumba en el cielo

Y los molinos de viento de los árboles caídos suenan a muerte.

La hierba destila húmeda y fúnebre sus entrañas de duelo

Y los campos se nutren de exiliados arrastrados por el viento.

 

El invierno se seca el sudor con las manos y el frío,

Con la agonía y la hemorragia de los olvidados sin abrigo.

Como poder reconocer en esta tragedia el hilo de la vida

Sin abrazar una espiga de trigo y un brazalete de humanidad.

 

Las campanadas de las iglesias las reconozco en infantes cadáveres

Que enmudecen en el rostro de mi espejo de quincha y de barro.

Todo esto es absurdo, desolación y tristeza hermosa

Huyendo de mis ojos como huye la sangre de los socorristas del fondo.

 

Mis lágrimas se hunden en la descendencia de pueblos muertos

Y en encrucijadas de caminos que llevan a abismos.

El combate duela, la sangre late, el vomito convierte

La estampida de océanos de sangre en un rito de levantamiento.

 

No tengo piel, ni nombre, solo una casa en ruinas por todas partes.

La historia a cegado a la esperanza. El limbo ha inclinado la balanza.

 

Mi cabeza se desgarra en la búsqueda de un por que a tanta desesperanza.

Pero el fuego elige el designio de los elegidos en esta noche.

 

No hay piedras en las rodillas, no hay caravanas de humo en los caidos,

Solo hay hierro y petróleo húmedo en llagas de todos esos cuerpos del olvido.

 

El consuelo calla. Las cavernas de arterias rotas brotan en todos los sitios,

Las flores caen de los balcones y la luz hasta en el cielo se apaga.

 

Nuestra historia es un preludio de ruina. Estos escombros son restos de una vida.

La sabiduría duerme junto a las momias en los yacimientos de la ignominia.

 

El cuerpo del mar se deletrea con palabras de violencia y arremetida.

Los truenos, las anclas y una libreta de notas es todo lo que queda de la playa.

 

La época rebelde ha vuelto, con sus cadenas y sus ramas al cinto.

La tierra que una vez fue de los niños ahora solo son polvorosos caminos.

 

Dejo atrás a los que después vendrán por mi mirada y mi jubilo

Por que en este espacio de la nada laten dos polos, una madre y un niño.

 

Si, por que Pisco es tierra de muerte y también de humana victoria,

Porque las cabañas de mis ideas son ahora palas de entrega

Y unión ante la angustia cabalgante y las nuevas replicas.

 

El tiempo secreto de las paginas oscuras se levanta con la noche

Se extravía el rebelde, el desposeído y el humillante.

 

La ciudad hecha locomotora de polvo late, siente y late.

Los cementerios de las calles no se visten de negro ni  responden.

 No hay tiempo para agujeros en las estrellas

Ni para agujas paralizas en los relojes de esta nueva ciudad.

 

La carne se desangra y los campos de trigo germinan airosos

Lejos de las manos de los verdugos y los camiones del espanto.

 

En nuestros rostros y en nuestras palabras no cabe el signo de la hemorragia

 Y las piedras en las sienes de los niños se cambian por cálidos regazos.

 

Las hojas viejas se hunden en la ardiente arena

Y los gemidos de hambre recogen semillas en el gólgota de las penas.

 

Atrás polvo y fuego, atrás miradas perdidas por angostos callejones.

El agua brota allá donde un día termino una vida.

 

El sol despunta en el horizonte, la tristeza es hermosa,

Hombres cansados de salvar vidas toda la noche ya no descansan hasta la noche.

 

No hay mañanas grises ni frentes llenas de polvo al alba.

Debajo de unos escombros alguien grita: Todavía hay esperanza.

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Comentarios:

Escrito por: ysaiasnunez       26/02/08 19:45
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Es algo largo, y parece que cada verso no tiene nada que ver con el anterior, como si comenzaras cada vez un nuevo poema. Sin embargo me gustó, algunas reiteraciones que no son de mi agrado, pero se perdona puesto que fue así que lo sentiste y bueno, la poesía es libre.

Buen poema.
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