...Y fui una verde enredadera
apretada y deshecha
y fui trigo, arroz y maíz
en la tierra que acuñé feliz,
un zarcillo delicado
y un madrigal enamorado
que cantó para el viento con su laúd.
Fui mecha y brasa,
loto perfumando el aliento del estanque
y membrillero tardío en primavera.
Y fui un terrón de tierra azadonada
y de semillas fecundada
y con la siembra y cosecha glorificada.
Fui entraña para el ocaso
y madera para sus frutos
y tenía en la boca gusto
a lirios, glicinas y frutas frescas
que acaso nacieran dentro de ella,
y fui pico en la mina
y arado en el surco
y en los ojos del ciego un centelleo
del alba, naciendo en el cielo
y en la mano del mendigo
un tibio mendrugo.
Más tarde,
me envolvió una red de bruma y plata,
quedé flotando en el éter
igual a mi fantasma.
|
Imprimir |
Enviar poema |
