Tiempo que enjugas las lágrimas. Las que emanan de mis manos blancas, siéntate, quiero hablar contigo. Tiempo amigo, que deambulas a solas, en las madrugadas, mientras en mis sueños yo no cuento contigo, dime: ¿Te debe algo mi destino? ¿Alguna gabela que se me quedo escondida en los bolsillos? ¡No te ensañes conmigo! ¡No destroces mi alma! Tiempo, que te has vestido de grises, que te cubriste de tardes tristes, que no me hablas de nada, siéntate aquí a mi lado, tómame de la mano, y habla cuénteme si algo te pasa, si es que nadie te considera, si yo te he faltado. ¡Dígame, si en algo le he fallado! y hagámonos por fin amigos. Tiempo, no hagas mas vivo el silencio, ¡siéntate a mi lado, conversa conmigo!