Texto inconcluso (en proceso de construcción)

Categoría(s): No Poema inconcluso
Nunca me explicaron los por qué     
no me dieron a tomar pócimas de entendimiento
                                                       nada
absolutamente nada que  me empecinara
a buscar luceros y manantiales

 

perdí mis trochas si es que los tuve
todo desapareció también los andares
                                             y rastrojos
hasta el conoto que azuzaba mis naranjas
                                                        se fue
y no dejó rastros

 

¿dónde  buscarlo
y recuperar esas entonaciones?

 

nadie pudo
es lo más creíble
explicarme en lenguaje chaima
por qué los dioses me trajeron
                              y me dejaron
sin la más mínima apetencia

 

de haber sido otra la paradoja
sería yo
habitante real de las montañas  
y sus incendios

 

sería cruelmente el cámara insomne
estallido para no decir furia
contra los usurpadores

 

sería el testigo
y no el escarbador
de la dignidad de los báquiros

 

sería
por de pronto
un campesino más ermitaño
que los palmitos
y sus elegías

 

 

sería un lucero
o la sinuosidad de una centella
danzante en las profundidades de un conuco
acometiendo la floración de los cafetos
y derribando el mito de los ocumos
sin dejar de endurecer la sonrisa de los plátanos
y justo allá
donde el sol se aposenta
                                                  allá
donde El “Chicho” Rodríguez dejó estrellas por cangrejos
ahí estaría yo
desenredando la urdimbre de la lluvia

 

estaría conmocionado
de saber que era cierto el arco iris
y no dejaría que los bejucos bajaran tanto
a buscar la tierra para subir más alto

 

no le creería a Pío sus historias     
mucho menos
sus oraciones
extraídas de la corteza de los taparos

 

sería yo un incesante rabipelao
quimérico como una pluma
y estúpido como el insomnio
pero hartado de espuelas y jolgorios

 

y si de tanto desear incongruencias
fuera una burra
legítima dama amada
de los muchachos promiscuales
con el nombre finísimo de Rita
y con el pepire traslúcido de tantos amoríos

 

hoy me contarían
que mi historia fue un saco colgado
en cada costado o cuadril
como traducía  abuela Inocencia
toda palabra invertebrada
 

 

 

 

dijeran los habladores de pendejadas
en lenguaje burgués

 

esa ardita era una puta
nos consta
la vimos por doquier
enarbolando su significado armonía

 

no sería
este indecente decadente atolondrado
sinvergüenza burocrático
come hamburguesas
roído destartalado nalgas secas
católico marihuanero
y para colmo de los colmos  miedoso
le temo a las  cucarachas y a los policías

 

sería un araguato perplejo y gimnasta
bailarín de mare-mare y joropo
maquillado con caituco y otros derroches
 
una gallina paridora de arbustos
capaz de imaginar dinosaurios lunáticos

 

sería yo el jardín filosófico
de Manuel Simón Rojas Velásquez mi padre
sus altercados y atardeceres
también
mis tertulias y auyamas

 

el fogón de Félida tendría entre sus brazas
el nombre inclemente del cuchillo genocida de Ángel
y   aquel ferviente creyente de truenos y relámpagos
o Luis José Escribano como lo llamaban
estaría vivito y coleando

 

y yo no tendría
el trauma de haberme quedado sin trompo
él me había prometido el más veloz
y diminuto trompo

 

 

 

Quinto me dijo
se lo llevó el viento

 

sólo me quedó  el joguillo
de preguntar por el guaral

 

ya no tendrás trompo
dijo su tartamudeo

 

yo no quise entender
la desdicha de esa respuesta analógica

 

“lo mataron”

 

así ha transcurrido mi calendario
olvidando de tramo en tramo
las efemérides del río Yucucual
y sus calmadas consonantes asesinatos

 

ahora cuando sólo quedan añoranzas
descubro otras andanzas
vendedor de arepa estafador de favores
 
de casa en casa aturdido por mis propios gritos
y desafortunado como la historia
que ha de guardar en su bitácora la noche
y otros desperdicios

 

he sido un  benigno ladrón
sin orientaciones ni virtudes
apenas con los sacos colmados de maíz
y las crinejas de huevos enterradas
hasta el mes anterior
como un lazo de ahorcamiento
aún es agosto
y los cañaverales me sugieren
la construcción de un hogar bahareque
para resguardar la cosecha y otras pasiones

 

 

 

 

 

en mi piel han vivido los piojillos
entre otras especies
heredadas de la tomaza de Bernarda
ella que siendo tarada
estuvo a punto de dilucidar el enigma
la generosidad de las pomalacas 

 

y María Goricia
sin saber que iba a ser tan paridora de estornudos
trajo al mundo quienes ahora son mis primos y primas

 

y en ese acantilado
como Narciso deslumbrado y ahogado

 

a ambas mujeres les canto
porque supieron encender la linterna

 

enceguecieron mis ojos de ternura
y en mi morral dejaron  el real diamante bastimento

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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